Salud insalubre

Las carencias del sistema público de salud y del Instituto de Previsión Social (IPS) son tantas que llegan a ser insalubres. Pacientes a los que les urge atención médica, lejos de mejorar, suelen salir más enfermos de lo que entraron.

Una joven de 16 años, con leucemia, hace más de 80 días está internada en el hospital central del IPS. Su mamá denuncia que allí su hija contrajo dos bacterias intrahospitalarias, le colocaron mal un catéter y luego se “perdió” el que le habían puesto bien, entre otras situaciones graves que empeoraron la salud de la paciente, que entra y sale de UTI desde marzo.

Así como la mamá de esta joven, decenas de familiares de pacientes del IPS viven un calvario. Sentados en la calle, deben estar alertas a los medicamentos que deban comprar (porque IPS no tiene medicamentos ni insumos) e ingeniarse para conseguir el dinero. A la vez enfrentan malos tratos, las inclemencias del tiempo y otras situaciones.

Lo mismo ocurre en el sistema público de salud. Si bien oficialmente se quiere negar, en los hospitales la gente llora la necesidad de camas, medicamentos, insumos, equipos para hacer estudios, médicos especialistas y enfermeros con paciencia, porque los que hay no dan abasto.

Estas pesadillas se vuelven aún más aterradoras durante alertas epidemiológicas como la que ahora encaramos ante la circulación del virus sincitial respiratorio, que afecta a los niños. Los padres de una pequeñita de tres años, con una afección respiratoria aguda, luego de haber “rebotado” en IPS y no conseguir UTI en el sistema público, debieron recurrir a la Justicia para que su niña acceda a una atención médica.

Lejos de solucionar los problemas, sus responsables intentan esconderlos con censuras y amenazas. Pero aunque prohíban a pacientes hablar con la prensa y echen a los reporteros gráficos de los hospitales, la gente está cansada y lo grita: no hay médicos suficientes, ni enfermeras, ni camas, ni insumos, ni medicamentos.

El sistema de salud está abarrotado de niños enfermos y los epidemiólogos advierten de que en julio será peor. Mientras, Mario Abdo Benítez recorre el país haciendo campaña política, dicen que el ministro de Salud, Julio Borba, quiere ser senador, y el presidente del IPS, Vicente Bataglia, se va de viaje. Con el covid la excusa de tantas muertes y necesidades era que la pandemia nos había tomado por sorpresa. Este ya no es el caso. La gente está harta. La gente está harta. Renuncien o déjense de joder y pongan en condiciones los sistemas de salud. No vaya a ser que nuevamente la gente salga a protestar con el dolor por la pérdida de amigos y familiares y, esta vez, se incendie mucho más que la sede del Partido Colorado o el Congreso Nacional.

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