Con el bolsillo ajeno

Si de por sí ya hay que vigilar cómo se maneja el dinero público, el trabajo es doble cuando hay políticos en campaña.

Días atrás el presidente Abdo anunciaba con tono triunfante en medio de la presentación de un paquete de medidas económicas de tinte social, que el costo del pasaje no subiría hasta fin de año.

Al anuncio debió agregársele que solo se refirió al pasaje en la zona metropolitana y en viajes realizados por las empresas que son concesionarias del viceministerio de transporte y no de los municipios.

Pero lo más importante es que el anuncio es falso por su imprecisión. El costo del pasaje aumenta periódicamente, pero es maquillado por la decisión de subsidiarlo, manteniendo fijo el precio cobrado directamente al pasajero y ajustando la diferencia con el subsidio financiado con impuestos.

Ya habíamos dicho que per se los subsidios son una herramienta de la política económica y no son necesariamente malos.

Pero deben tener objetivos y plazos concretos para no terminar distorsionando de forma permanente la realidad, sirviendo de paso en este ejemplo concreto como una herramienta que evita las protestas y la discusión sobre la calidad del servicio.

Algo que creemos se produciría con fuerza si se transparentase el precio establecido realmente por el gobierno que actualmente es de poco más de 3.500 guaraníes para el servicio común, frente a los 2.300 guaraníes pagados directamente por el pasajero, y de casi 4.900 guaraníes por el viaje diferenciado, frente a los 3.400 que se cobran al subir.

Se sostiene así un subsidio regionalizado sin un plazo definido.

Otro ejemplo sobre la vigilancia y control que deben ejercerse sobre el dinero público está en la caja fiscal de jubilaciones y pensiones de funcionarios.

Solo en los primeros seis meses del año entre las cajas de docentes, militares y policías se acumuló un agujero de más de 844 mil millones de guaraníes (más de 120 millones de dólares) que son cubiertos con el aporte de funcionarios activos o con impuestos de toda la población.

Con esta proyección solo este año entre las tres cajas se devorarán más de doscientos millones de dólares que deberán ser proveídos por alguna de esas dos vías.

Esta semana los senadores decidieron posponer por 15 días un proyecto reflotado por el senador colorado Mario Martín Arévalo, quien propone una actualización de los haberes jubilatorios, que no es otra que la equiparación de los haberes a las actuales categorías salariales del estado y que supondría, en conjunto con el actual déficit que ya se va ensanchando año a año, más de 400 millones de dólares de acuerdo al Ministerio de Hacienda.

La tendencia es que el déficit siga aumentando aceleradamente. En los últimos 10 años las cajas de militares y policías devoraron 1.200 millones de dólares de impuestos, según datos oficiales proveídos por el mismo ministerio.

El tema requiere de responsabilidad y seriedad para discutir una reforma o modificación, y no una conducta demagógica e irresponsable que solo piense en quedar bien con grupos que están lógicamente movilizados intentando obtener mejoras para su sector.

Es fácil cargarle a todos el deseo de quedar bien, hacer “vito” con la plata ajena y de paso conseguir algunas lealtades y apoyos para la campaña proselitista.

Y a propósito, habrá que seguir manteniendo bien activos los sentidos, considerando que próximamente debe ser tratado el proyecto de presupuesto para el próximo año.

guille@abc.com.py

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