El desespero de Cristina

Con varios juicios por corrupción, tres órdenes de prisión preventiva y un alto rechazo de la población, la ex presidenta argentina Cristina Kirchner propuso, inesperadamente, a su ex jefe de gabinete Alberto Fernández como su candidato a la presidencia.

Aunque algunos piensan que se trata de una acertada jugada de estrategia política, es posible que en realidad se trate de una acción desesperada, adoptada sorpresivamente en forma unilateral, a su estilo, cuando tuvo que admitir que si ella se postulaba a la presidencia corría el alto riesgo de perder por las múltiples graves denuncias de corrupción durante su gobierno y el grado de rechazo de su figura por parte de importantes sectores de la producción, la industria, el comercio y la clase media, aunque conserva su popularidad en los sectores más humildes beneficiados por sus planes sociales de subsidios.

Ahora ella se candida a vicepresidenta, siguiendo aquel ejemplo histórico de “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. Cruel ironía del destino: hace apenas un par de semanas, Alberto Fernández decía que Cristina debía ser candidata a presidenta o irse a su casa porque no sería aceptable que tuviese “un títere en la Casa Rosada”. Bueno, ahora, según sus propias palabras, él va a ser el títere de la cuestionada ex presidenta.

El clan Kirchner necesita recuperar el gobierno con la suposición de que desde el poder cesaría “la persecución” de la justicia y tanto Cristina como sus dos hijos ya no andarían deambulando por los tribunales con la posibilidad de ir a prisión. Parten de la premisa de que, históricamente, los jueces no se meten con la familia presidencial.

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Otro motivo para que ella no esté al frente de la chapa de candidatos es que el kirchnerismo solo, sin aliados, apenas supera el 30% del electorado y con la figura del radical Alberto Fernández presuponen que mucha gente desencantada con el anterior gobierno quizás podría votar a esta fórmula.

Lo que constituye un gran enigma es qué haría Cristina si recuperase el poder con la gravísima situación económica del país y la enorme deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional. Durante su reciente gobierno, ella se enfrentó abiertamente a EE.UU. y criticó con dureza al FMI. ¿Volvería a hablar de los “fondos buitre” y del imperialismo norteamericano, mientras se acerca a Irán y Rusia?

El fantasma del kirchnerismo acecha de nuevo al país vecino en tanto el macrismo está desorientado por el fracaso de sus medidas económicas. Una tercera fuerza, conformada principalmente por radicales disconformes con el gobierno actual, intentan formar una opción viable, aunque todavía no tienen un caballo en la cancha. Los comicios argentinos se prestan ahora para alquilar balcones.

ilde@abc.com.py

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