Los intendentes van al muere

El criticado intendente asunceno Mario Ferreiro, en un rapto de “sincericidio”, ha admitido públicamente que hasta ahora su gestión ha sido deficiente. ¿Por qué hay tantos jefes comunales cuestionados?

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Mario dijo que está en deuda con los pobladores de nuestra ciudad capital y que, en consecuencia, no piensa postularse nuevamente como candidato en los comicios comunales del año entrante.

El exlocutor de televisión y animador de eventos reconoce que en la Municipalidad de Asunción ha tenido que enfrentar grandes problemas, tales como la falta de obras, la cantidad de pavimentos destrozados, el gasto rígido (sueldos) en funcionarios municipales, la problemática social que representan las frecuentes inundaciones, etc.

Las críticas a Ferreiro han sido permanentes desde pocos meses de que asumiera el poder. Los ciudadanos se quejan, principalmente, por el mal estado de las calles, los numerosos baches, la falta de solución a los raudales cuando llueve, algunos recapados de avenidas a medio hacer, la basura en la vía pública, la deficiente gestión de los policías de tránsito, etc.

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Para no cargar toda la tinta sobre el criticado Mario, conviene aclarar que muchos de estos graves problemas son de muy antigua data, ya se vienen arrastrando de administraciones anteriores porque los intendentes pasados tampoco los pudieron resolver.

Un análisis sin prejuicios ni embanderamientos llevaría a considerar que, presupuestariamente hablando, Asunción es un pozo sin fondo porque padece problemas estructurales que ningún intendente puede resolver en un solo período y sin ayuda del gobierno central.

Las calles están saturadas de baches, en gran parte, porque los caños de agua potable, del alcantarillado cloacal y del desagüe pluvial son muy antiguos, están hechos de un material frágil y se rompen con facilidad. Cada caño roto es un nuevo bache en ciernes.

Casi el 70 por ciento de los ingresos que tiene la municipalidad se destina al pago salarial de unos 8.700 funcionarios, centenares de los cuales ni siquiera tienen una función específica que cumplir. Si a esto agregamos los costos fijos en agua, luz, teléfonos, viáticos, mantenimiento del edificio e insumos para las reparaciones de calles, parques y camiones recolectores de basura, ya no queda casi nada para la realización de obras comunales. Las que se hicieron (bicisenda Iturbe, casillas en 5ta.) tampoco fueron las más necesarias.

En la post dictadura, lideraron la intendencia Carlos Filizzola, Martín Burt, Enrique Riera, Arnaldo Samaniego y ahora Mario Ferreiro; ninguno se destacó por logros en el cargo y nadie fue reelegido. Pareciera que la Municipalidad de Asunción es un monstruo que se come a sus gobernantes. Al asumir sus cargos, los intendentes saben que, políticamente, van al muere.

Similar y peores situaciones existen en varios municipios del interior, cuyos jefes comunales ya fueron destituidos o pesan sobre los mismos solicitudes de intervención por malos manejos administrativos y actos de corrupción. Ante tantos casos de cuestionamientos, uno no puede menos que preguntarse por qué los eligieron si después resultan tan deshonestos y sinvergüenzas.

Atenti, ciudadanos comunes de todos los municipios: el año que viene habrá elecciones de nuevos intendentes y es hora de que afinemos la puntería para no equivocarnos tanto.

ilde@abc.com.py

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