Operativo fumigación

Es un poco exagerado hablar de fumigación, porque no se trata de ratas ni insectos dañinos, pero... hay que acabar de algún modo con tantos narcopolíticos, polibandis, motochorros y delincuentes de toda clase que pululan en nuestro medio.

Los ciudadanos autoconvocados para expresar su indignación ante los abusos de poder fueron los primeros fumigadores exitosos que lograron eliminar algunos virus malignos del Senado como Óscar González Daher y Jorge Oviedo Matto. Esta tarea de limpieza no ha concluido, pues todavía resisten varios diputados y senadores, imputados por la justicia, que deben rendir cuentas de sus actos delictivos y abandonar sus cargos de privilegio.

En estos días explotó el amplio anillo de colaboradores, cómplices, subordinados y encubridores del narcotraficante Reinaldo Javier Cabaña, apodado “Cucho”, en Ciudad del Este. El multimillonario distribuidor de la cocaína en el Alto Paraná tenía en su lista de sobornados mensuales a policías, comisarios, agentes de la Senad y fiscales, quienes garantizan el bien aceitado mecanismo de la corrupción.

También saltó en dicho caso el nombre de un diputado recién estrenado, Ulises Quintana, que había sido hace años mantiene vínculos con el anterior y con el actual jefe narco de la zona, en una de cuyas camionetas circulaba. Asimismo, hace apenas algunos días Quintana intercedió ante la policía de Nueva Londres por un transportador de dinero y de drogas, razón por la cual un fiscal lo imputó y un juez pidió su desafuero a la Cámara Baja.

PUBLICIDAD

El nuevo ministro de Salud Pública, Julio Mazzoleni, acaba de anunciar que descubrió un galpón con diez toneladas de medicamentos e insumos vencidos, una prueba evidente de negociados escandalosos de la anterior administración. Asimismo, reveló que algunos funcionarios estaban falsificando órdenes de compras con fechas antedatadas para inducir al cobro de remedios que jamás se compraron.

Varios de los nuevos gobernadores han anunciado que sus respectivas administraciones están en un estado de déficit calamitoso, muchas obras nunca se hicieron, algunos servicios se cumplieron a medias pero las facturas pendientes de pago sí hay en abundancia. Si queremos acabar con todas las ratas que infestan las instituciones públicas, necesitamos proveernos de gran cantidad de venenos y contar con buenos fumigadores porque trabajo no les va a faltar.

Por ahora, las nuevas autoridades están cumpliendo con su deber y encomiendan a fiscales y jueces que investiguen y castiguen a los ladrones de fondos públicos y a los delincuentes en pequeña y gran escala. Las manifestaciones ciudadanas también ayudan en este operativo de limpieza de tantos sinvergüenzas en la función pública. La prensa también contribuye en esta necesaria tarea de barrer a los hombres y mujeres escombro de nuestra sociedad. Adelante y buena suerte para todos los fumigadores.

ilde@abc.com.py

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD