Ricos, según facturas de ANDE

“¡Tendremos energía gratis!”, proclamaba orgulloso el entonces presidente de los colorados, el casi eterno Juan R. Chávez, siguiendo las instrucciones del titular de la ANDE, el Ing. Enzo Debernardi; ambos resultaron mentirosillos.

Eran principios de los años '70, en plena vigencia de la dictadura stronista, cuando se discutía la posibilidad de construir la represa más grande del mundo: Itaipú. El proyecto de contar con una usina gigantesca parecía un sueño demasiado hermoso para ser realidad: ¡Todo el país iba a contar con energía eléctrica a precio regalado!

Se construyó Itaipú y, luego, también Yacyretá, pero la energía abundante y barata para toda la población jamás se hizo realidad. Los paraguayos, incluso en la actualidad, usamos una cantidad ínfima de la energía producida por ambas represas y las facturas mensuales de la ANDE nos provocan indignación.

En estos días estuvo circulando en redes sociales un videíto muy interesante con una breve reflexión del Dr. Luis Villamayor, de “Unámonos. Concertación Nacional”. El expositor manifiesta su rechazo a los altos precios que deben pagar los consumidores de la ANDE cada mes y formula una propuesta.

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Villamayor recuerda que cada año, en cifras redondas, Paraguay recibe unos 500 millones de dólares en concepto de pago por la cesión de nuestra energía a brasileños y argentinos. Itaipú y Yacyretá dan parte de esa montaña de dinero a intendentes y gobernadores (muchos de los cuales nunca rinden cuentas de los fondos recibidos) y el resto destinan a “obras sociales”.

La propuesta de Unámonos es muy sencilla: en vez de dar todo el dinero a los políticos y financiar diversas obras, ¿por qué sencillamente no se subsidia a los ciudadanos comunes para que estos no paguen tan caro el consumo de la luz?

Tiene mucha lógica el planteamiento. Si Itaipú y Yacyretá están generando cada año ingresos millonarios en dólares, lo más racional y pertinente sería que esos fondos cubran las múltiples necesidades de la ANDE y que, en consecuencia, los usuarios reciban la energía eléctrica a un costo mínimo.

Los directivos de la ANDE suelen argumentar que el servicio no puede mejorar, que los cortes de luz inevitablemente se van a repetir, que el ente arrastra pérdidas, etc., todo porque el organismo estatal no tiene suficiente plata para invertir en la renovación de sus equipos y mejorar las redes de extensión de la energía.

Si tan solo se utilizase la mitad de los royaltíes, unos 250 millones de dólares, para capitalizar y ayudar a la ANDE, los ciudadanos paraguayos podríamos exigir con justicia que el servicio sea eficiente y que la factura no nos ahogue cada mes.

Tal vez la idea no sea nueva ni original, pero sí resulta muy interesante y factible, en estos días en que el calor quiere convertirnos en pollo al espiedo y en que los cortes de luz nos hacen maldecir a los hijos de su madre que manejan la ANDE.

ilde@abc.com.py

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