Hola, responsabilidades; adiós, días de juegos: ser joven es una difícil batalla

La vida juvenil es sinónimo de pura energía y diversión. Sin embargo, hay un lado de lucha que, aparte de sacarnos las tardes de juegos, nos quita la venda de los ojos y nos lanza a una realidad en la que hay mucha necesidad y escasas oportunidades.

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Al salir de la bonita y tierna adolescencia, chocamos contra la alarma, una carpeta negra con datos, una entrevista y, de pronto, ya nos están haciendo preguntas para conseguir un trabajo. ¡Sí!, de jugar con la muñeca y creer que la frase “cuando sea grande voy a ser...” se iba a cumplir, pasamos a enterarnos de las obligaciones y, en especial, nos damos cuenta de que, tal vez, todo gira al son del dinero, mientras que los sueños se vuelven casi inalcanzables.

Prácticamente, en esta etapa somos una jarra de jugo endulzado con dudas. Entonces, pensamos “quiero ser bailarina o ingeniero, deseo tener una casita y brindarle apoyo económico a mamá y a papá que ya hicieron tanto por mí; además, también desearía salir de paseo con mis amigos y comprarme algunas cosas como muchos chicos de mi edad”.

Entre tantos sueños perfumados de juventud, una voz en off, llamada realidad, nos dice: “Solo te alcanza para la comida y el pasaje del mes, no hay tiempo que perder, buscá un trabajo seguro para solventar tus gastos diarios y dejá de lado tus sueños porque acá no hay oportunidades y no sobresalís si sos pobre”.

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Pero cuando solo una mano nos sostiene para no caer al abismo, en donde baila el miedo junto con la inseguridad, arde el conformismo y se ríen a caracajadas las necesidades, tal vez, ese chico o chica solo tiene que recordar que la valentía, la fortaleza y la perseverancia son inherentes a la etapa juvenil y que, quizás, la vida no es fácil, pero no por eso hay que dejar de intentar.

Los jóvenes ya estamos en una batalla llena de oponentes sociales, económicos y laborales, ahora llegó la hora de luchar. Por lo tanto, aceptar que los obstáculos son parte de la vida de todos es una buena actitud para entender esta etapa llena de sentimientos, decisiones que tomar y duros viajes que emprender.

La frase “joven, no te des por vencido, pues tus esfuerzos darán frutos y si no dejás de intentar, te informás, buscás y no parás de dedicarte a tus sueños, se van a cumplir tus objetivos” no es simple motivación por gusto, sino que son verdades de personas a quienes les costó el cambio, pero ahora están en donde siempre anhelaron.

Entonces, extrañaremos esas tardecitas libres y las tonterías divertidas con los amigos, pero la juventud, a pesar de que sea la etapa más “hendy”, es la más bonita y genial, ya que siendo jóvenes nos damos cuenta de qué tan valientes somos a la hora de perseguir nuestras metas.

Por Andrea Parra (18 años)

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