Justicia paraguaya, el circo donde bailan los poderosos

El caso de 5 policías detenidos tras la denuncia del hijo de un juez por presunto abuso de poder, pues él se negó a un control y los agredió, nos obliga a preguntar: ¿De verdad la justicia es igual para todos o es ciega cuando conviene a los poderosos?

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El viernes pasado corría como pólvora la noticia de que eran arrestados cinco efectivos de la Policia Nacional, luego de haber demorado, ya en abril, al hijo de un juez de Paraguarí. Ese mismo día, nos enterábamos de que el magistrado que ordenó el arresto de los uniformados es amigo del camarista Antonio Álvarez, padre del denunciante del mismo nombre.

Este es un caso típico y bstante común en nuestro país, en donde el amiguismo es el factor principal para que la justicia, que debería ser neutra, incline la balanza hacia un lado. En esta ocasión, se ayudaron entre colegas para que “el hijito de papi”, como apodaron a Álvarez en las redes sociales, se salga con la suya y pueda quedar como víctima en vez de ser el victimario.

La indigación se apoderó de las personas en las redes sociales y, más aún, cuando salió a la luz un video en donde se ve al joven denunciante agrediendo a los policías. El juez del caso solo se limitó a decir que él desconocía la existencia de dicho material y, por ende, no lo tuvo en cuenta para formular la acusación.

Al conocerse este caso, fue imposible no recordar otras famosas situaciones que involucran a políticos que “chulearon” a la justicia para salirse con las suyas. El senador colorado Víctor Bogado es el protagonista de algunos de los sucesos más polémicos. El legislador está imputado por varios hechos ilícitos, pero sigue “trabajando” en el Congreso y regalando salarios a sus seres más cercanos.

Según el artículo 47 de la Constitución Nacional, todas las personas somos iguales ante la ley; lastimosamente, en nuestro país, las leyes son palabras muertas que “están nomás ahí”. No las cumplen los ciudadanos y mucho menos las autoridades; esto monta un escenario perfecto para que los adinerados inclinen la balanza hacia el lado que más les beneficie.

Si sos político, hijito de papi o simplemente sos Víctor Bogado, tenés inmunidad ante las leyes y podés hacer lo que quieras. Manejá tu vehículo sin chapa, traficá con drogas u otorgale un sueldo a tu niñera y a tus amigos; total, en el país de las maravillas, la justicia es un circo en donde solo gozan los poderosos.


Por Brian Cáceres Verón (17 años)

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