El primer ministro, el europeísta Kiril Petkov, aseguró ayer martes que su país, el más pobre de la Unión Europea (UE), no puede seguir costeando lo que denominó una "estancia de lujo" de los refugiados.
DESDE LOS MEJORES HOTELES...
"Durante tres meses hemos dado un apoyo sin precedentes en algunos de los mejores hoteles de Bulgaria", señaló en Bruselas, donde participaba en una cumbre de líderes comunitarios.
Se estima que unos 60.000 ucranianos, del total de 100.000 que han recibido protección en el país, están alojados en hoteles situados en la costa búlgara del mar Negro, un importante destino turístico.
Cuando los ucranianos empezaron a llegar a finales de febrero, huyendo de la invasión rusa a su país, el Gobierno pactó pagar a los hoteles 20 euros diarios por persona, asegurando a los empresarios ingresos en un momento en el que los hoteles estaban vacíos.
...A VIEJAS PENSIONES
Al acercarse la temporada alta, y con la perspectiva de una cierta recuperación en el número de visitantes, el Gobierno anunció que a finales de mayo comenzaría a trasladar a los refugiados a antiguas pensiones de propiedad estatal, muchas en malas condiciones y ubicadas en zonas aisladas del interior.
Además, esos viejos establecimientos apenas tienen capacidad para alojar a la mitad de los refugiados que hay que trasladar.
"Nadie se quedará en la calle, simplemente no estará en un hotel de cuatro estrellas", aseguró a mediados de mayo Mariana Tosheva, directora de la Agencia Estatal de los Refugiados, quien animó entonces a los ucranianos a empezar a buscar trabajo por su cuenta.
Sin embargo, el Gobierno ha tenido que posponer el traslado, ante la negativa de muchos refugiados a moverse debido a la incertidumbre sobre dónde y en qué condiciones serán alojados, si seguirán recibiendo ayuda económica o tendrán acceso a servicios sociales.
NEGATIVA A MOVERSE
"Los ucranianos, simplemente, se niegan abandonar el hotel. Y uno de sus argumentos es que nadie les dice a dónde les llevarán, algo que las autoridades justifican en motivos de seguridad, explica a Efe el hotelero Venci Konstantinov.
El plan de traslado ha fracasado especialmente en Varna, la capital del turismo de sol y playa en Bulgaria.
De los 7.000 ucranianos allí alojados, sólo cinco acudieron el pasado domingo a tomar el tren especial con destino a Sofía organizado por las autoridades.
Ante esta situación, el Gobierno ha advertido de que quienes se nieguen a abandonar los hoteles serán enviados a campamentos de refugiados.
"Hemos dicho que Bulgaria ya no puede permitirse el lujo de cuidar ucranianos en hoteles en primera línea a la playa. Y esperábamos comprensión", dijo esta semana la viceprimera ministra, Kalina Konstantinova.
Acusó a muchos ucranianos de querer saber primero si su nuevo alojamiento también está situado en la playa o si "tiene aire acondicionado" antes de moverse.
PRECIOS "RIDÍCULOS"
Hace una semana, antes de que comenzarán los traslados, el Gobierno ofreció a los establecimientos prolongar el contrato de acogida, ofreciendo ahora solo 7,5 euros por refugiado y día.
"Es absolutamente ridículo. Ese dinero no cubre ni la factura de la electricidad. El Estado elude su responsabilidad y la delega en los hoteles", denuncia a Efe, Krasimir Tashev, propietario de uno de estos establecimientos cerca de Varna.
Sin embargo, la mitad de ellos, que albergan ahora a unos 22.000 refugiados, ha decidido aceptar la oferta.
Se trata sobre todo de los más pequeños y modestos, no de los hoteles de cuatro estrellas que, en las épocas de bonanza, podían cobrar hasta 100 euros por noche.
INCERTIDUMBRE POR LA GUERRA
La situación de los hoteleros es especialmente delicada por la incertidumbre de cuántos turistas llegarán este verano.
Por un lado, el sector no cuenta con llegadas turistas ucranianos y rusos, que suponían antes de la pandemia un 10 % de los visitantes en los meses fuertes de julio y agosto.
Por otro, se teme que potenciales turistas de países occidentales descarten unas vacaciones en el mar Negro por la cercanía a la zona de guerra en Ucrania.
De hecho, la Oficina de Turismo de Bulgaria estima que el número de turistas este verano será un 60 % de la cifra de 2019, un año récord con más de 9 millones.
Antes de la crisis de la covid, el turismo suponía entre el 12 y el 14 % del producto interior bruto (PIB) del país.