Tras un festival cargado de variedad y con la destacada presencia de las coreanas NMIXX, grandes exponentes del pop coreano, se consolida así la estrategia del festival latino más grande del mundo en atraer mayor audiencia juvenil y modernizar el nicho.
El festival, que es todo un fenómeno televisivo en Chile y tiene gran seguimiento internacional, contará con una jornada exclusiva a la música urbana para el cierre de esta edición.
"Los tiempos de Dios son perfectos", afirmó Paulo Londra, artista argentino, sobre su actuación en Viña del Mar pese a haber estado ligeramente más alejado de las tarimas en Quinta Vergara, siendo el encargado de abrir la parrilla musical del último día de festival.
Lo hará junto con el chileno Pablo Chill-E, que recibirá la acalorada ovación de sus compatriotas, y del argentino Milo J, un artista prematuro que ya se ha ganado el puesto como pilar de la música urbana internacional pese a sus escasos 19 años.
El propio Milo J reflexionó sobre la música actual y sentenció que "el término urbano está mal dicho" y que siente "que es querer encasillar a toda una generación en un mismo término y en este punto es imposible porque hay tanta variación de cosas, tantas diferencias de sonidos...".
Una visión que defiende en su último disco, en el que combina diferentes estilos musicales y se acerca a la tradicionalidad con sonidos folclóricos y diferentes que amplían las miras del concepto "urbano".
Cierran, así, la 65° edición del Festival Internacional de Viña del Mar, el más grande de Latinoamérica, y esperarán recibir las dos gaviotas, de oro y de plata, conquistando al público viñamarino.