En una rueda de prensa ordinaria, Sebastian Hille, portavoz adjunto del Ejecutivo, aludió al debate "algo acalorado" al afirmar que "no se trata en absoluto de interferir en la libertad artística" sino, a raíz de unas declaraciones que se hicieron en la gala de clausura de la Berlinale, de responder también a una cuestión tan sencilla como "qué debe y qué puede tener lugar sobre el escenario".
"Que declaraciones que insinúan que el Gobierno (alemán) participa en un genocidio y que además contienen amenazas no deben tener lugar en un lugar como este, es algo de lo que sinceramente no puede haber muchas dudas al respecto", declaró al referirse al discurso de uno de los ganadores del festival, y aseguró que "todo lo demás no está en discusión".
Al mismo tiempo subrayó que "no hay ninguna duda de que los cineastas pueden expresarse libremente en la Berlinale", donde no se restringe la libertad de expresión, lo cual, apuntó, no significa que haya que estar de acuerdo con la opiniones expresadas.
En ese sentido, "se puede dejar claro que no se está de acuerdo con una opinión y precisamente de eso se trata" aquí, dijo.
El portavoz defendió el "debate abierto con voces diversas", que el ministro de Cultura, Wolfram Weimer, añadió, calificó de "ADN de la Berlinale", pero "lo que no se puede hacer es imponer un compromiso unilateral marcado por el odio hacia Israel", ya que eso "envenena el debate político y destruye el reconocimiento del arte cinematográfico".
En el centro de la polémica están las declaraciones del cineasta palestino-sirio Abdallah Alkhatib, premio a la mejor Ópera Prima con 'Chronicles From the Siege', que en la gala de entrega de premios del pasado sábado acusó al Gobierno alemán de ser "cómplice del genocidio en Gaza por parte de Israel" y lanzó en su discurso una "amenaza implícita".
"Nos acordaremos de todos los que estuvieron a nuestro lado y nos acordaremos de todos los que estuvieron en contra de nosotros, contra nuestro derecho a vivir con dignidad, o que eligieron el silencio", había dicho el cineasta.
A esto se sumó la publicación por parte del diario Bild de una fotografía tomada supuestamente una semana antes, en la que la directora de la Berlinale, Tricia Tuttle, aparecía junto con el equipo de 'Chronicles From the Siege', varios de cuyos integrantes portaban la kufiya palestina y banderas palestinas.
Hille se refirió a la reunión de urgencia del consejo de supervisión del KBB, el entre presidido por Weimer que está detrás del festival de cine, celebrada el jueves y en la que el Gobierno alemán aplazó su decisión sobre el futuro de Tuttle y agregó que las conversaciones continuarán en los próximos días.
Señaló que el canciller, Friedrich Merz, sigue muy de cerca las declaraciones públicas en este debate y que el canciller espera que las partes se traten con respeto.
"Deben disiparse las acusaciones que están sobre la mesa y deben cesar las insinuaciones mutuas", instó.
Agregó que el canciller "no va a dar ahora notas de comportamiento", sino que se trata de "resolver un conflicto en la dirección de la Berlinale".
En este sentido, recordó que la semana pasada, el jurado de la Berlinale, presidido por Wim Wenders, y Tuttle se reunieron con Merz y la directora "expuso de forma convincente su punto de vista sobre la controversia" surgida ya el primer día del festival por recriminaciones al jurado por no posicionarse sobre Gaza.
Además, en la gala de clausura, Tuttle "halló el tono adecuado en un discurso sensato y se pronunció sobre la apropiación del arte por parte de la política", añadió, al tiempo que indicó que no participará en especulaciones sobre posibles resultados de las conversaciones en curso.