"Se trata de dos fosas comunes: una ubicada en la comuna de Kilomoni, con aproximadamente treinta cadáveres; y la otra en Kavimvira, con 141 cadáveres, en la ciudad de Uvira", declaró a EFE por teléfono el gobernador de Kivu del Sur (cuya capital, Bukavu, está ocupada por el M23), Jean-Jacques Parussi.
Según el gobernador, estas fosas comunes fueron excavadas por rebeldes del M23, con el apoyo del Ejército ruandés, durante su ocupación de Uvira, del 10 de diciembre de 2025 al 18 de enero de 2026.
Un líder de la sociedad civil de la ciudad confirmó esta información y exigió sanciones contra los responsables.
"Se conoce el número provisional de muertos: hay 171 cadáveres en total", declaró Serge Kigwati, coordinador nacional de la sociedad civil de Uvira, en conversación telefónica con EFE.
"Todos son civiles asesinados por los rebeldes del M23 durante su ocupación de la ciudad. Durante ese tiempo, era difícil desplazarse o incluso denunciarlos", subrayó Kigwati.
Kigwati aludió a una investigación iniciada por el Gobierno congoleño, con el apoyo de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO), sobre supuestos crímenes cometidos en la urbe.
"Se debe hacer justicia a estas víctimas", demandó el coordinador de la sociedad civil.
EFE intentó contactar con el M23 para recabar su versión de los hechos, pero no recibió respuesta.
El pasado diciembre, el M23, que cuenta con apoyo de la vecina Ruanda, se retiró de la estratégica ciudad de Uvira, situada a orillas del lago Tanganica y fronteriza con Burundi, tras tomarla en una rápida ofensiva.
Esta urbe fue sede del gobierno designado por Kinsasa en Kivu del Sur tras la caída de Bukavu, capital provincial, a manos de los rebeldes en febrero de 2025.
La ofensiva rebelde en esta región rica en minerales ocurrió después de que los presidentes congoleño, Félix Tshisekedi, y ruandés, Paul Kagame, firmaran el 4 de diciembre en Washington un acuerdo de paz en presencia de su homólogo estadounidense, Donald Trump.
Desde entonces, Kinsasa y Kigali se han acusado mutuamente de violar ese pacto.
Catar anunció el pasado día 2 que la misión de paz de la ONU en la RDC (MONUSCO) desplegaría próximamente un equipo para supervisar el alto el fuego entre las Fuerzas Armadas de la RDC (FARDC) y el M23 en Uvira, tras un acuerdo alcanzado en Doha, bajo auspicio catarí.
Desde 1998, el este de la RDC vive un conflicto alimentado por grupos rebeldes y el Ejército, pese al despliegue de la MONUSCO.