La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA) difundió el nuevo recuento este sábado, elevando a 626 los cadáveres recuperados en Nepal, frente a los 616 contabilizados horas antes por la Policía nepalí, mientras China mantiene en siete los fallecidos en Gyirong.
De este modo, los balances de Nepal y China suman al menos 633 muertos y 2.980 desaparecidos, sin que conste de momento que exista un mecanismo transfronterizo unificado de conteo.
Las operaciones de búsqueda y rescate continúan este sábado a ambos lados de la zona afectada, con miles de efectivos desplegados y numerosas áreas todavía condicionadas por la destrucción de carreteras, puentes y comunicaciones.
En Gyirong, equipos chinos prosiguen las búsquedas en las zonas más afectadas, después de que los primeros rescatistas profesionales lograran acceder el viernes por tierra al núcleo del área arrasada, situado en el paso fronterizo entre ambos países, que quedó completamente destruido, según imágenes distribuidas por medios chinos.
Las autoridades mantienen además la vigilancia sobre la represa natural formada por la acumulación de lodo y rocas tras el desastre, aunque expertos chinos citados por medios estatales señalaron que el agua circula ya de forma natural y que ha disminuido el riesgo de una rotura repentina.
La riada se desencadenó el miércoles después del colapso de una gran masa de hielo en un glaciar situado en Nepal, según las investigaciones preliminares, y arrasó localidades e infraestructuras a lo largo de la cuenca del Bhote Koshi y en el vecino condado de Gyirong, en la región de Tíbet, bajo control chino.