Los expulsados fueron identificados como Vitaliy Chashchukhin, periodista ruso residente en Alemania, y el cámara Igor Dolmatov, según explica SZ citando fuentes policiales.
Ambos fueron detenidos e interrogados por la policía checa después de que el portal denunciara su presencia en el país.
Tras una investigación, los periodistas del medio checo revelaron cómo algunos representantes de Rybar trabajan en Europa entrevistando a políticos y expertos.
Rybar fue fundado por el bloguero militar ruso Mikhail Zvinchuk, considerado colaborador del jefe del Kremlin, Vladímir Putin.
Zvinchuk fue incluido en la lista de personas sancionadas por la Unión Europea (UE) por integrar un grupo de trabajo creado por Putin en 2022 para coordinar los esfuerzos rusos en apoyo a su guerra de agresión contra Ucrania.
El perfil de Rybar en la red social Telegram cuenta con 1,5 millones de suscriptores en la versión rusa y unos 80.000 en la inglesa.
En julio de este año, el Reino Unido sancionó a una decena de personas vinculadas a la empresa de medios Rybar por considerarla responsable de "difundir información falsa sobre Ucrania e interferir en elecciones europeas, incluidas las de Moldavia y Armenia".
En las actividades en Praga descubiertas por el portal checo estaría involucrado el documentalista ruso Boris Dvorkin, quien cuenta con el apoyo financiero del servicio exterior de inteligencia ruso (SVR) y habría sido quien contrató a Chashchukhin y Dolmatov.
Para construir su propaganda favorable a Moscú, el periodista y el cámara tenían planeadas varias entrevistas con personas relevantes de la vida pública del país centroeuropeo, como el activista político Bohumil Kartous y el exjefe de los servicios de inteligencia militar Andor Sandor.
Sus intenciones quedaron al descubierto cuando los reporteros de Seznam Zprávy fueron puestos sobre aviso y filmaron a escondidas la entrevista con Kartous.
Con ocasión de dicho encuentro, los reporteros de SZ dieron el chivatazo a la policía, que procedió a la detención e interrogatorio de los rusos.
Chashchukhin confirmó que se trataba de un proyecto para Rybar y admitió asimismo su colaboración con Izvestia, uno de los medios de comunicación y diarios más importantes de Rusia, cuya difusión está prohibida en toda la UE desde 2024.
La República Checa endureció su política contra la propaganda del Kremlin tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 y castiga la violación de las sanciones con hasta ocho años de cárcel.