En un comunicado por el tercer aniversario de los ataques que iniciaron el conflicto, la ONG también señaló que las condiciones que precisa la población de Gaza para sobrevivir "son destruidas sistemáticamente mediante la violencia continuada, el bloqueo deliberado de suministros y la destrucción de la atención sanitaria".
Sólo en junio y julio, pese al alto el fuego, MSF ha tenido que atender 1.200 casos de traumatismos violentos en Gaza, incluyendo lesiones por explosiones, quemaduras, heridas de bala y lesiones derivadas de agresiones físicas.
Además, como consecuencia de las condiciones de hacinamiento e insalubridad que provoca el bloqueo, las enfermedades se propagan en la Franja: MSF registró en junio y julio más de 1.500 casos de varicela y ha atendido en lo que va de año 11.000 pacientes con enfermedades cutáneas como la sarna.
La Línea Amarilla, presentada inicialmente como una posición temporal de retirada militar, ahora está siendo reforzada con militares, terraplenes y demoliciones, y se desplaza hacia el oeste confinando cada vez más la población de Gaza, con lo que las fuerzas de Israel ocupan aproximadamente el 65 % de la Franja, denunció MSF.
"Es una línea que no está claramente delimitada, ni señalizada uniformemente, y la población corre el riesgo de recibir disparos cuando se aproxima a ella", señaló MSF, que ha atendido a muchos heridos de bala en las inmediaciones de esa zona.
Según la responsable de emergencias de MSF en Gaza, Amande Bazerolle, "se necesitarán generaciones para recuperarse del daño que se ha causado durante los tres últimos años y en las décadas anteriores, mientras las consecuencias desgarradoras del genocidio de Israel se siguen sintiendo cada día".