En algunos sectores del Alto Paraná, los pozos de agua ya se secaron ocasionado que cientos de familias no tengan acceso al líquido vital.
La falta de lluvia es cada vez más notoria en el lago Acaray que cubre gran parte de esta ciudad, además de Hernandarias y Minga Guazú.
Las costas del lago comenzaron a bajar desde hace varias semanas dejando ver miles de troncos de árboles, además de basura como botellas de vidrio y plásticos, latas de bebidas, bolsas, entre otros.
Varias personas comenzaron a aprovechar el descenso del agua para la extracción de troncos de los árboles para aserraderos y para leña.
Con canoas y motosierras recorren el cauce para extraer los grandes troncos hoy expuestos a simple vista.
Asimismo, familias que viven en las cercanías del lago también se vieron afectadas por la sequía, pues sus pozos de agua ya no ofrecen el líquido.
Ante esta situación los pobladores de la zona acarrean agua del lago en bidones o lo bombean para las limpiezas y lavado de ropa. En tanto que para el consumo se ven obligados a comprar agua de particulares.
Por otra parte, un grupo de vecinos del lago inició los trámites para pedir apoyo logístico de las municipalidades y de la Itaipú para proceder al destronque del cauce a fin de tornarlo navegable.
El objetivo es que el lago sea aprovechado para deportes acuáticos y otras actividades turísticas, según mencionaron los moradores.
El ingeniero Claudio Rojas, uno de los vecinos del lago, explicó que los frentistas en varios sectores ya iniciaron trabajos de limpieza además de los trámites para el destronque.
Desde hace varios años, los vecinos piden el descenso de la cota del lago para proceder a la limpieza pero nunca accedieron a la petición por lo que ahora pretenden aprovechar la bajante por razones climáticas.
Falta de lluvia
Desde marzo pasado no se registran lluvias considerables en la región.
Este fenómeno también se refleja en el río Paraná cuyo nivel tuvo un importante descenso de más de 12 metros.