Esto se debe a que estos amigos suelen ser un consuelo, una protección, un cómplice y a veces también un chivo expiatorio. Muchas veces aparecen en momentos de transición del niño, como por ejemplo cuando nace su hermanito o se separan sus padres.
También suelen aparecer en escena cuando los niños se sienten solos. Por eso es muy probable que, en tiempos de pandemia de coronavirus, muchos chicos tengan ahora un amigo imaginario.
Numerosos trabajos científicos demostraron que un amigo invisible es más bien señal de que un niño es creativo y que intenta regularse a sí mismo y sus sentimientos, así como tranquilizarse. A veces, un amigo imaginario puede hacer esto incluso mejor que un amigo real.
Los amigos imaginarios son señal de competencias sociales
Por si fuera poco, los niños con amigos imaginarios suelen tener mejor desarrollada la capacidad de ponerse en el lugar de otros. Es decir que estos niños tienen mayores competencias sociales.
Sin embargo, la psicología no siempre contempló los amigos imaginarios de forma positiva: en los años 70 aún se partía de la base de que los amigos imaginarios eran una señal de que a los niños les faltaba algo. Muchos veían incluso a los amigos imaginarios como una señal de problemas psíquicos.
De acuerdo con algunos especialistas, esto podría deberse a que la mayoría de los estudios se hacían en ese entonces con niños que tenían problemas psíquicos.