De líder golpista a presidente: Min Aung Hlaing se aferra al poder en Birmania

Bangkok, 3 abr (EFE).- Cinco años después de haber encabezado un golpe de Estado en Birmania (Myanmar) que cercenó una década de transición democrática, Min Aung Hlaing se aferra al poder convirtiéndose este viernes en presidente de un país sumido en el conflicto y que apenas controla territorialmente.

Min Aung Hlaing ha medrado hasta la cúspide del poder político en Birmania tras la celebración el pasado diciembre de unas elecciones convocadas sin oposición real con las que busca legitimidad internacional.

Aquí unas claves sobre su recorrido en el último quinquenio:

El 1 de febrero de 2021, horas antes de la inauguración del Parlamento saliente de unas elecciones en las que se impuso con el aval de observadores internacionales el partido prodemocracia de la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, los militares birmanos, con Ming Aung Hlaing a la cabeza, dieron un golpe de Estado.

Tras semanas denunciando supuestas irregularidades durante los comicios, el Ejército tomó el poder por la fuerza y arrestó a los principales líderes electos, incluida Suu Kyi, quien se encuentra aún detenida.

Los militares alegaron sin pruebas que al menos 10 millones de votos fueron fraudulentos, más del 25 % del censo electoral, y procesaron a la depuesta líder por fraude en las urnas y otros delitos por los que sigue cumpliendo condena.

Tras la asonada, manifestaciones pacíficas en rechazo al régimen militar surgieron por toda Birmania, así como un masivo movimiento de desobediencia civil.

El 19 de febrero murió la primera manifestante, diez días después de recibir un disparo en la cabeza durante unas protestas en Naipyidó, en medio de una violenta represión policial y militar.

Al menos 7.962 personas han muerto desde entonces por la represión de la junta, según datos recabados por la ONG birmana Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP), que cifra este viernes en más de 14.350 los opositores todavía detenidos.

El golpe exacerbó la guerra de guerrillas que vive Birmania desde hace décadas, con el surgimiento de milicias prodemocráticas a las que se unieron muchos jóvenes sin experiencia armada -las fuerzas patrióticas de defensa, las PDF- y que en algunos frentes han combatido junto a guerrillas de minorías étnicas enfrentadas al Tatmadaw (Ejército).

Una de las ofensivas rebeldes más exitosas fue la llamada Operación 1027 en octubre de 2023, cuando una alianza de guerrillas logró arrebatar a los militares importantes enclaves de varias zonas del país, sobre todo de la periferia.

Según distintos informes, el Ejército controla menos de la mitad del territorio birmano. El Instituto de Estrategia y Política indica que su presencia es más sólida en la región central del país y en grandes ciudades como Rangún, Naipidó o Mandalay, mientras zonas montañosas y fronterizas tienden a permanecer bajo control de la oposición y de diversas guerrillas étnicas.

Convertir a Min Aung Hlaing en presidente formaba parte de las pretensiones del régimen castrense para iniciar una transición política, que ha llegado tras la celebración de unas elecciones sin oposición real y en distintas fases, los pasados diciembre y enero.

 Las votaciones, con la Liga Nacional para la Democracia (LND) de Suu Kyi ilegalizada, han sido tachadas de fraude por opositores, oenegés y la mayor parte de la comunidad internacional.

Un partido vinculado a los militares se impuso en los comicios, en línea con lo esperado, y esta semana arrancó el proceso para alzar a Min Aung Hlaing hasta la presidencia, para lo cual tuvo que dimitir como comandante en jefe del Ejército.

Con el líder golpista aferrado al poder, la atención queda puesta en qué reconocimiento internacional tendrá el régimen aislado, y que hasta ahora únicamente ha mantenido relaciones con países como China, Rusia o Bielorrusia.

En julio, Estados Unidos dio señales de un cierto acercamiento a la junta: el presidente Donald Trump se dirigió a Min Aung Hlaing en una carta en la que anunciaba una reducción de aranceles, en un inusual reconocimiento del general. Poco después, Washington eliminó sanciones a varios socios de los militares impuestas por la anterior Administración.

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