Uno de los últimos casos denunciados por los medios de comunicación es el que se produjo la semana pasada cuando alguien apostó 500 millones de dólares en el mercado de futuros a que el precio del petróleo caería.
La apuesta era, en principio, no solo arriesgada sino inconsistente con la información pública: Trump había lanzado un ultimátum a Irán al amenazar con ataques devastadores contra su infraestructura energética si no se reabría el estrecho de Ormuz al tráfico.
Trump estableció una fecha límite para la reapertura del estrecho. Pero poco antes de que se acabase el plazo impuesto por Washington, y cuando el mundo temía lo peor, alguien realizó la masiva apuesta en corto.
Minutos después de la operación bursátil, el presidente estadounidense anunció de forma inesperada que suspendía los ataques durante cinco días porque Teherán había dado señales de estar abierto a la negociación. Quien fuese el que realizó la apuesta ganó en pocos minutos decenas de millones de dólares, según cálculos conservadores.
Los analistas han denunciado multitud de operaciones como esta en las últimas semanas, tanto en la bolsa, como en los mercados de futuros o los nuevos mercados de predicción de plataformas como Polymarket y Kalshi, y en los que individuos o grupos desconocidos han obtenido sustanciales ganancias con lo que aparenta ser información confidencial.
Se da la circunstancia de que uno de los hijos de Trump, Donald Trump Jr., es inversor y asesor de Polymarket y asesor remunerado de Kalshi.
Pero la manipulación de los mercados también parece estar afectando de forma inversa a quienes rigen sus decisiones bursátiles solo con la información pública que la Administración de Trump difunde.
Este jueves, The Kobeissi Letter, una de las cuentas de análisis financiero más populares en las redes sociales, reveló que inversores sufrieron sustanciales pérdidas a consecuencia del discurso pronunciado en la noche del miércoles por el presidente Trump.
The Kobeissi Letter dijo que poco antes del discurso, inversores minoristas colocaron 977 millones de dólares en un fondo cotizado denominado ProShares UltraShort Bloomberg Crude Oil ETF, la cifra más alta desde que se creó el fondo en 2008, apostando a que el petróleo bajaría de precio.
La apuesta era coherente con las declaraciones previas de Trump y su Administración en la que habían señalado que Estados Unidos había cumplido sus objetivos militares y estaba preparándose para concluir sus ataques contra Irán.
Pero Trump apuntó en su discurso a redoblar los ataques y dejar en la "Edad de Piedra" a Irán. En pocos minutos, el precio del petróleo volvió a dispararse hasta un 10 %, lo que provocó fuertes pérdidas entre los inversores minoristas, que se guían por la información pública, el consenso general y sus propias hipótesis.
Las denuncias en redes sociales y medios de comunicación de este tipo de operaciones, que se iniciaron con los anuncios sobre aranceles de Trump en abril de 2025, están empezando a provocar reacciones en el ámbito político y legal.
El 31 de marzo, el director de Supervisión de la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC, en inglés), la agencia que regula los mercados de futuros y opciones, David Miller, declaró: "Somos conscientes de la especulación sobre el uso de información privilegiada. Estamos observando".
La Casa Blanca ha negado cualquier implicación de miembros de la Administración de Trump en operaciones de información confidencial.
Pero un día antes de la declaración de Miller, el periódico Financial Times publicó que un intermediario del secretario de Guerra de Trump, Pete Hegseth intentó invertir millones de dólares en un fondo cotizado de defensa que incluye empresas como Lockheed Martin, RTX y Northrop Grumman, semanas antes del inicio de la guerra contra Irán el 28 de febrero.