La denominada 'Iniciativa Emblemática sobre los Pastizales' ha sido liderada por Mongolia, país anfitrión de la decimoséptima Conferencia de las Partes (COP) de esta convención, y especialmente vinculado a este paisaje que conforma alrededor del 90 % de su territorio y del que depende una parte significativa de su población, que mantiene formas de vida nómadas pastoriles.
Apoyada por una amplia coalición de organizaciones, el proyecto se articula en torno a tres grandes ejes: mejorar y compartir el conocimiento sobre los pastizales; aumentar la inversión pública y privada mediante una cartera de proyectos de restauración y gestión sostenible; y reforzar las instituciones y políticas destinadas a proteger estos ecosistemas.
La iniciativa forma parte del denominado 'Plan de las Estepas' (Steppe Plan, en inglés) impulsado por Mongolia en el marco de la COP17, que incluye además proyectos de gestión integrada del agua y la tierra y de infraestructuras sostenibles basadas en soluciones naturales.
Coincidiendo con la conferencia, el Gobierno mongol firmó este lunes con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) una carta de intenciones para una financiación de hasta 200 millones de euros y acordó con el Banco Mundial un programa que prevé movilizar otros 100 millones de dólares para la gestión sostenible de la tierra, la protección ambiental y el desarrollo económico local, de acuerdo a la agencia local Montsame.
El lanzamiento coincide con el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores 2026, declarado por Naciones Unidas para concienciar sobre su papel en la alimentación, la biodiversidad o el almacenamiento de carbono.
Los organizadores de la iniciativa subrayan también la necesidad de dar mayor protagonismo a los pastores, unos 500 millones de personas que dependen directamente de estos paisajes para su sustento, muchas de ellas pertenecientes a comunidades nómadas con escasa representación política.
La CNULD, con motivo del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de este año, ya había advertido de que el cambio climático y los usos insostenibles de la tierra están degradando estos ecosistemas, presentes desde las estepas euroasiáticas y las praderas sudamericanas hasta las sabanas del África austral.
Según la convención, sustentan aproximadamente a 2.000 millones de personas y proporcionan cerca del 70 % del alimento consumido por el ganado en el mundo, lo que los convierte en uno de los principales sistemas de producción de alimentos del planeta, pese a estar a menudo infravalorados.
Los pastizales solo son uno de los múltiples temas que abarca esta COP, que se celebra en Ulán Bator desde el pasado lunes, con el objetivo de concretar acciones para hacer frente a los desafíos interconectados de desertificación, sequía y degradación de tierras -que ya afecta al 40 % del terreno del planeta y a la mitad de la población mundial-.
De mantenerse las tendencias actuales, otro 11 % de la superficie terrestre -una extensión equivalente a Sudamérica- podría degradarse de aquí a 2050, con graves consecuencias para el clima, la biodiversidad y la producción de alimentos.