23 de Octubre de 2017

 

Partidos políticos, cargos y poder

Por Dr. Víctor Pavón

Los partidos políticos en Paraguay nacieron bajo los ideales del Preámbulo de la Constitución de 1870, primer documento constitucional de nuestra historia. Este paso decisivo no fue fácil para los compatriotas de entonces. Apenas finalizada la guerra de la Triple Alianza (1864-1870), el país nunca había contado con un documento de tal magnitud.

El Dr. Francia con el Reglamento de Gobierno de 1813 se proclamó dictador y Carlos Antonio López no admitió los derechos políticos. Ambos eran celosamente autoritarios. No permitieron el disenso ni el surgimiento de ideas y propuestas por medio de partidos políticos.

Fue la Constitución de 1870 la que inicia la reconstrucción nacional luego de la hecatombe de la Guerra Grande. Los miembros del Centro Democrático (Partido Liberal) y de la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) desde el año 1887 se empeñaron en levantar de sus cenizas a la patria agonizante.

Lamentablemente la crispación de la política hizo que la Constitución de 1870 no hunda suficientemente sus raíces en la cultura y la conducta de los compatriotas. La excepción fue la hora más gloriosa de nuestra historia en el siglo XX, cuando el pueblo sin siquiera haberse recuperado de la anterior guerra, acudía nuevamente a los campos de batalla del Chaco (1932-1935) al mando de un genio militar, José Félix Estigarribia y, de un civil, Eusebio Ayala, el que después sería acertadamente llamado como el Presidente de la Victoria.

Apenas culminada esta conflagración, reaparecieron las ideas despóticas. El golpe de Estado contra el gobierno constitucional de Eusebio Ayala en 1936 dio paso al autoritarismo. La era constitucional había terminado y con ella los partidos políticos. Sin la Constitución de 1870 y con la puesta en vigencia de la Carta Política de 1940, los partidos políticos perdieron su razón de ser. Se dio rienda suelta al detestable oficio de hacer del Estado un servidor de las camarillas dominantes. Aparecieron la justicia “social” y la planificación estatal.

Habiendo abandonado el Partido Liberal y el Colorado su contenido doctrinario y programático, pronto cayó la noche sobre ellos transformándose en bien aceitadas máquinas electorales de modo a que sus afiliados ocupen cargos y poder. Relegando a la patria y al ciudadano, otros sectores empezaron a surgir y a ocupar espacios.

Los dos partidos políticos tradicionales habrán de redescubrir sus principios para así retornar las miradas de las nuevas generaciones hacia ellos, en el convencimiento de que la honestidad, la cultura y el patriotismo de sus fundadores les sirva de guía.

(*) Decano de Currículum UniNorte. Miembro del Inst. Patria Soñada. Miembro del Inst. Patria Soñada. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado” y “Cartas sobre el liberalismo”. 

 
 

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