La canasta mecánica

NUEVO TRIBALISMO – Si hay algo que es como una enfermedad corrosiva, enemiga de la libertad, del progreso, del conocimiento y es responsable de asesinatos, masacres, genocidios, guerras, injusticias, persecuciones y violencia de toda clase, es el fanatismo.

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La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

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Pasó con las cruzadas, la Inquisición, el genocidio de los indígenas, el Klu Klux Klan, el Holocausto y con las ideologías fanáticas que alimentan actos terroristas, como el nazismo, el fascismo, el islamismo y otros ismos que se mantienen en nuestras sociedades.

Abraza el fanatismo quien sigue y defiende con vehemencia irracional a un dogma, religión, ideología o persona, sin el mínimo sentido crítico sobre su creencia en particular. Tal grado de intransigencia puede ocasionar una defensa verbal virulenta e incluso llegar a la extrema violencia física. La vehemencia del discurso fanático es por lo general violenta y tiende a defender y exacerbar la posición propia contra cualquier opinión contraria. Un ejemplo actual de vehemencia virulenta verbal sería el de Javier Milei, quien con su discurso extremo al que llama libertario, adopta la postura, gestos e imagen de una supuesta rebeldía enfocada en ganar la simpatía de la juventud, a la cual enardece y arrastra al paroxismo, a tal punto que algunos de sus seguidores se han tatuado su firma. Su conducta atenta contra los valores democráticos cuando dice, por ejemplo, que echará a patadas a los corruptos. Además de mentir, porque él no puede sacar a nadie a patadas, su discurso es violento.

Estudios de la conducta humana dicen que, si bien el fanatismo no es una enfermedad mental, se asocia a distintos trastornos de la personalidad, especialmente los de tipo narcisista, y puede llegar a extremos peligrosos como acosar, perseguir y matar a sus semejantes, tratando de imponer una ideología considerada buena solo para su grupo.

Es muy importante el sentimiento de pertenencia al sentirse miembro de una agrupación, porque eso contribuye a fortalecer o debilitar la autoestima. Cuantas más características positivas le otorguemos a nuestro ídolo o asociación, más se elevará el propio orgullo. La persona fanática se siente fantástica al pertenecer a un club de fútbol y lucha con tenacidad para defender lo que proponen sus pares.

El fenómeno económico, social y cultural de la globalización produce su opuesto que es el tribalismo, una división maniquea de la sociedad en bandos enfrentados e irreconciliables. Donald Trump en su discurso ante la 73ª Asamblea de las Naciones Unidas, dijo rechazar la “ideología del globalismo”, que desde su punto de vista, se opone a su lema de “Estados Unidos primero”; y Ernesto Araujo, ex ministro de RREE brasileño expresó que el globalismo es una “configuración actual del marxismo”.

De este discurso de enfrentamiento surge un nuevo patriotismo fanático y por momentos vandálico, como el que vimos atacar al capitolio en Washington. Enfrentarse con un modo de pensar diferente produce la reivindicación de lo autóctono, de la tradición, del nacionalismo tribal, coincidiendo con el máximo desarrollo de las telecomunicaciones, del comercio y de la cultura a gran escala.

carlafabri@abc.com.py

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