02 de Febrero de 2014 00:00

 

Represión a periodistas y medios de comunicación

Por Elvira Olmedo Zorrilla

En el país continúan los mismos vicios de la dictadura como la corrupción, la pobreza, la falta de educación y salud. Además, hay mucha inseguridad ciudadana, falta de viviendas y miles de campesinos sin tierras.

Alcibiades González Delvalle.

Alcibiades González Delvalle. / ABC Color

Todo lo mencionado tiene que ver con los derechos humanos básicos. La diferencia está en que hoy podemos hacer denuncias sin las consecuencias que se tenían en la dictadura. Es decir, que te encarcelen, te torturen o exilien por opinar. Así analizó Alcibiades González Delvalle, periodista de este diario desde 1967 y actual columnista, los 25 años de la caída de la dictadura stronista.

Nacido en Ñemby, en 1936 Alcibiades González Delvalle se inició profesionalmente en el periodismo en 1958 en el diario “El Independiente”. Recuerda que eran los tiempos en que un periodista tenía que hacer de todo, en todas las áreas. Se usaba hojas pautadas (cuartillas) y máquinas de escribir y se armaba artesanalmente, cada página del diario.

Empezó a trabajar en “ABC Color”, en junio de 1967, dos meses antes que saliera a la calle, el primer ejemplar del periódico. Recordó que el diario revolucionó en los aspectos técnicos y gráficos de impresión. Porque introdujo la composición al frío (offset) sustituyendo los procesos de composición caliente (linotipia) y cambia los antiguos sistemas de tipografía por otros basados en procesos fotográficos. Además fue el primero en publicar sus páginas a color.

- Fue tres veces preso en la época de la dictadura, ¿por qué motivos?

- La primera vez que caí preso fue el 5 de noviembre de 1979, en el Cuartel Central de Policía. Recuerdo bien el día porque era el cumpleaños de mi hija. La segunda, en 1980, me tocó estar en la Penitenciaría Nacional por la Ley 209; La tercera, en 1983, en el Departamento de Investigaciones. Muchos fueron los periodistas apresados, como yo, en el ejercicio de su profesión. No doy nombres porque incurriría en el olvido...

- ¿Por qué se coartaba la libertad de prensa y de expresión?

- Todas las dictaduras temen a la libre expresión. Saben exactamente el poder de la palabra. Por otro lado, no quieren escuchar críticas a sus gestiones porque tienen el convencimiento de que todo lo que hacen es por el bienestar de la patria.

- Como periodista, ¿cuáles fueron las noticias publicadas por los medios de comunicación que ocasionaron la reacción del dictador?

- La ruptura con la dictadura se dio cuando ABC Color tomó un decisivo partido a favor del país cuando desnudó las irregularidades en el tratado de Itaipú. Su perseverancia en la denuncia le ponía nervioso al stronismo. A este debe agregarse las publicaciones sobre las condiciones de los campesinos y luego el espacio que se dio a los opositores, principalmente a los integrantes del Movimiento Popular Colorado (MOPOCO). También por sus editoriales muy críticos sobre las gestiones a las autoridades nacionales y regionales.

- ¿Qué función cumplía el diario Patria?

- El diario Patria cumplía la función asignada a un vocero de la dictadura: elevarla a la categoría de símbolo de la patria y rebajar a la oposición hasta límites increíbles, mediante la mentira, la difamación, la calumnia, etc.

- La dictadura stronista se manejaba bajo una aparente legalidad, ¿cuáles son las principales leyes que se utilizaban como instrumento de dominación del pueblo?

- El Art. 79 de la Constitución Nacional “del estado de sitio”; las leyes 294 y 209. Y después los decretos y resoluciones gubernamentales, más las sentencias judiciales.

- De entre todas las represiones a manifestantes, ¿cuál fue la más grande que recuerda?

- Sin duda la represión más cruel y masiva -de las muchas que se dieron- fue la que se conoce como “La pascua dolorosa”, de abril de 1976. La masacre de campesinos en marzo de 1980 conocida como el caso Acaraymi; el caso Jejuí; “el clinicazo”; el 1ro de mayo de 1987 contra los obreros nucleados en el MIT (Movimiento Intersindical de Trabajadores), en el Cristo Rey; en fin, fueron muchas...

- ¿Qué función cumplía el Comité de Iglesias en las dictadura?

- El Comité de Iglesias era el paño de lágrimas de quienes soñaban con un país mejor y por el que se les perseguía. Estaba conformada por la iglesia católica y protestantes. Su función era la promoción y defensa de los derechos humanos. Durante el cierre de ABC Color, Edwin Brítez y yo encontramos hospitalidad en el Comité porque en ningún diario de entonces encontramos un sitio. Allí nos desempeñamos en la parte administrativa. También editamos una revista denominada: “Nuestro Tiempo”, con la dirección del entonces obispo y ahora monseñor, Mario Melanio Medina. También tuvimos una agencia de información para el exterior...

- ¿Se puede decir que hubo un antes y un después de la visita al Paraguay del Papa Juan Pablo II, en 1988?

- La visita del Papa fue muy importante porque vigorizó los ideales de muchos ciudadanos que aspiraban una patria en libertad y con respeto de los derechos humanos.

- ¿Por qué el Gral Andrés Rodríguez hizo el golpe para derrocar a su consuegro Alfredo Stroessner el 2 y 3 de febrero de 1989?

- Los militares se adelantaron a dar el golpe. Porque hubo una ciudadanía cada vez con menos miedo que salía a la calle a expresar su descontento. Así el 10 de diciembre de 1988 hubo una manifestación masiva de gente que se enfrentaba al Gobierno. Los stronistas agravaron la situación partidaria que se dividió en dos: “militantes y tradicionalistas”. Entonces, el presidente de la República quedó sin el apoyo de los más prestigiosos dirigentes del Partido Colorado. Stroessner estaba cada vez más aislado, desde adentro y desde afuera.

- ¿Qué representó el hallazgo del Archivo del Terror, en una dependencia de la policía, el 22 de diciembre de 1992?

- El hallazgo del Archivo del Terror fue el golpe moral a la dictadura. Puso al descubierto sus mentiras y sus métodos sanguinarios.

- ¿Cuáles son las materias pendientes de los sucesivos gobiernos para consolidar la democracia?

- En el país continúan los mismos vicios de la dictadura como la corrupción, la pobreza, la falta de educación, de la salud. Hay mucha inseguridad ciudadana, la falta de vivienda, miles de campesinos sin tierra. Todo lo mencionado tiene que ver con los derechos humanos básicos. La diferencia está en que hoy podemos hacer denuncias sin las consecuencias que se tenían en la dictadura. Es decir, que te encarcelen, te torturen o exilien por opinar. Al pueblo le hace falta participar más activamente como contralor de los administradores públicos de turno. Para eso hace falta tener mayor conciencia de su fuerza. La Constitución Nacional contempla una democracia participativa. Cada ciudadano debe escoger cómo hacerlo. Vender una cédula en una elección está mal, pero es una cuestión de iniciativa personal. Si cerramos los ojos ante los problemas sociales, van a continuar. Los padres tenemos un compromiso de dejar un país mejor a los hijos...

ALGUNOS DATOS SOBRE EL ENTREVISTADO

Alcibiades González Delvalle en su dilatada carrera ocupó diversos cargos en distintos medios de comunicación. Acerca de la profesión, publicó un libro “Estudiar periodismo ¿para qué?” dirigido a los estudiantes de periodismo y a los lectores de diarios. Pone énfasis en la responsabilidad social de la prensa, la ética y la libertad de expresión, temas frecuentemente tratados en su columna dominical.

Libros de su autoría: “Contra el olvido, la vida cotidiana en los tiempos de Stroessner”, Mi voto por el pueblo”, artículos dominicales publicados en ABC Color en los tiempos de la dictadura. “La hegemenía colorada 1947-1954”, “Yo, Alfredo Stroessner”, “El Drama del 47 -ensayo sobre la revolución, “Correr tras el viento”, en Los siete pecados capitales, varios autores; “Por qué cayó el Partido Colorado”, varios autores. Y la novela “Un viento negro”, premio Lidia Guanes 2012, y Premio Nacional de Literatura 2013.

Como dramaturgo tiene 18 obras estrenadas en sus dos vertientes: la folklórica y la histórica. En la primera se cuenta, las zarzuelas y dramas inspiradas en leyendas y tradiciones populares como “El grito del luisón”, “Hay tiempo para llorar”, “Velada”. En la segunda vertiente, “San Fernando”, “Elisa” y “Procesados del 70”, inspiradas en escenas de la Guerra de la Triple Alianza.

Cargos públicos:

- Consejero de la embajada paraguaya en España.

- Director del Centro Cultural de la Ciudad, Manzana de la Rivera.

- Director General de Cultura de la Municipalidad de Asunción.

- Actividades gremiales:

- Socio fundador y primer secretario general del Sindicato de Periodistas del Paraguay.

- Socio fundador y secretario general del Centro Paraguayo de Teatro.

- Socio fundador de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

- Socio fundador y vice presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay.

Algunas distinciones recibidas:

- Maestro del Arte 2012 en literatura, otorgada por el Centro Cultural de la República “El Cabildo”, dependiente del Congreso Nacional.

- Profesor de Honor de la Universidad del Norte.

- Hijo Dilecto de la Ciudad de Asunción.

- Hijo Dilecto del Departamento de Misiones.

- Hijo dilecto de la ciudad de Ñemby.

- Medalla de Honor de la Defensoría del Pueblo.

- Premio “Vladimir Herzog”, otorgado por entidades ecuménicas de Derechos Humanos.

- Premio Nacional de Literatura.

OTROS PERIODISTAS REPRIMIDOS

El gobierno de Stroessner realizó una constante acción de hostigamiento y restricción contra los medios de prensa, que desde su prédica diaria a través del micrófono radial o de las páginas de los periódicos, trataban de denunciar e informar, sobre todo aquello que implicaba corrupción, abuso de autoridad, violación de leyes y detenciones arbitrarias. En este caso se hace mención a algunos hechos de represión a la prensa en la década de los 80.

En el Caso Persecusión a la Prensa, en el libro “El Precio de la Paz”, Ediciones Centro de Estudios Paraguayos “Antonio Guasch” (CEPAG), publicado en 1991 se puede encontrar a los siguientes:

- El 16 de julio de 1985 fue detenido el periodista de ABC, Edwin Brítez. Permaneció un día en el Departamento de Investigaciones. La detención se debió a su vinculación laboral con la revista “Nuestro tiempo”, cuyo director era el obispo Mario Melanio Medina.

- José Luis Simón, secretario de redacción del semanario “El Pueblo”, órgano del Partido Revolucionario Febrerista (PRF), fue detenido el 27 de abril de 1986 cuando se hallaba cumpliendo su labor periodística. Salió en libertad el 30 del mismo mes.

- Pedro Ferrari, locutor que se desempeñaba como productor en Teledifusora Paraguaya, Canal 13, fue arrestado el 25 de mayo de 1986 y permaneció incomunicado durante tres semanas en el Departamento de Investigaciones. Su detención fue a causa de haber facilitado a canales de televisión extranjeros, copias de la filmación de la represión policial a la manifestación de trabajadores del 1 de mayo de ese año.

- El 12 de junio de 1986, Martín Sanneman, reportero gráfico de “El Pueblo”, fue detenido y conducido al Departamento de Investigaciones. Obtuvo su libertad ese mismo día.

- El periodista de Radio Ñandutí, Oscar Acosta, fue detenido el 21 de diciembre de 1986. Conducido primero a la Comisaría Cuarta, luego a la Guardia de Seguridad y finalmente a la Penitenciaría Nacional de Tacumbú. Acosta fue procesado por la Ley 209.

- El periodista José Luis De Tone fue detenido en la Guardia de Seguridad desde el 13 hasta el 17 de setiembre de 1987.

- En mayo de 1988, Radio Cáritas denunció la existencia de obstáculos por parte de la ANTELCO y de la Sub Secretaría de la Presidencia, para la transmisión de la visita del papa Juan Pablo II.

- El 7 de diciembre de 1988 detuvieron en Caacupé al periodista de Radio Ñandutí y secretario general del Sindicato de Periodistas del Paraguay, Oscar Acosta.

- El 13 de diciembre de 1988, Radio Cáritas denunció a la Santa Sede la existencia de una campaña de hostigamiento por parte del Gobierno y la detención de seis periodistas de la emisora.

- Humberto Paiva y Fernando Cazenave, secretario de redacción del vespertino “Última Hora” respectivamente, fueron detenidos el 26 de noviembre y el 2 de diciembre de 1981. La causa de esta represión pareciera ser que el 25 de noviembre del citado año, había aparecido un titular en primera plana del periódico, en el que se hacía referencia a la difícil situación socio-económica que atravesaba la ciudad de Pilar. Félix Paiva salió en libertad el 2 de diciembre mientras que Cazenave permaneció detenido hasta el 24 de diciembre de 1981.

REPRESIÓN A RADIO ÑANDUTI

Entre el 9 de julio y el 9 de agosto de 1983 fueron suspendidas temporalmente las emisiones de Radio Ñanduti. La misma respondió a una resolución del Ministro del Interior “por perturbar sistemáticamente el orden público y crear la alarma social”.

Posteriormente fue prohibido el “Superonda”, programa conducido por el director de la radio, Humberto Rubín. Este había iniciado la modalidad de “micrófono abierto” , según la cual, se transmitían directamente las inquietudes, denuncias y opiniones de los radioescuchas, sobre problemas de diversa índole.

Desde el 5 de noviembre de 1983, la Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTELCO), le prohibió a Humberto Rubín hacer locución. La explicación oficial de ANTELCO, contenida en un comunicado emitido por la prensa, expresa que la medida contra el director de Radio Ñandutí había sido tomada en cumplimiento de la Resolución Nº 150 del año 1971, que contiene el reglamento para el otorgamiento del carnet de locutores radiofónicos, único habilitante para desempeñarse como locutor de estaciones de radiodifusión y televisión y que Rubín no poseía el mencionado carnet, ni había realizado ningún curso válido para obtenerlo.

Rubín, que era profesor de la escuela de locución, fue acusado por funcionarios gubernamentales de realizar un periodismo “deshonesto”. Tanto el Subsecretario de Informaciones de la Presidencia de la República, Aníbal Fernández, como el administrador de la ANTELCO, Cnel. (SR) Francisco F. Duarte, cuestionaron la honradez periodística de la emisora, por dar lugar a “cualquier político irresponsable y no reconocido”, en sus emisiones.

En estas circunstancias, el Acuerdo Nacional, movimiento que nucleaba a fuerzas políticas opositoras al gobierno, lanzó un comunicado en el que condenaba este atentado contra la libertad de prensa; expresaba su preocupación por la amenaza que cierne sobre periodistas y empleados y se solidarizaba con el director de radio Ñandutí, Humberto Rubín.

El 10 de agosto de 1985 el gobierno volvió a suspender por díez días las emisiones de Radio Ñandutí. La ANTELCO fundamentó su resolución en que las emisiones diarias, “(...) siguen una línea de aliento a la subversión y al desconcierto y ponen en entredicho la honorabilidad de las personas y la credibilidad de las instituciones, motivando de esta manera un estado de violencia moral latente y de armamentismo de los espíritus, que colisiona contra los fundamentos de la paz y el orden público”.

El 3 de diciembre de 1985, Humberto Rubín fue detenido “por orden superior”, en el Cuartel Central de Policía. El Departamento de Relaciones Públicas de la Policía de la Capital emitió un comunicado en el cual acusa a Rubín de desarrollar a través de su radio: “(...) una intensa campaña difamatoria dirigida a lograr el descrédito de la opinión pública en el Gobierno nacional, en sus realizaciones y en las autoridades legítimas de la Nación, dentro y fuera del país”. “(...) a través de la difusión de noticias falsas y tendenciosas hacía prédica del odio entre paraguayos, notas y comentarios sensacionalistas, de evidente corte subversivo, buscan alterar el ambiente de paz, de tranquilidad y de orden que vive la República”.

Humberto Rubín recuperó su libertad 34 horas después de permanecer incomunicado. Previamente fue recibido por el jefe de Orden Público, comisario general Carlos Schreiber, quien le manifestó que si continuaba con la prédica “de tipo subversiva” sería enviado al exilio.

El 29 de abril de 1986, un centenar de personas, entre ellos funcionarios del gobierno y dirigentes de seccionales coloradas, apedrearon el local de la emisora, rompiendo los vidrios en medio de gritos y música. En la madrugada del 3 de mayo, de 1986, cinco encapuchados (se presume que los integrantes del “grupo comando” eran técnicos) asaltaron la planta transmisora de la radio, en la localidad de San Lorenzo, y se alzaron con piezas del equipo transmisor y un aparato motorola.

A partir de ese día, Radio Ñandutí fue sometida a una pertinaz interferencia en sus programaciones, que consistían en profundos zumbidos o pausas de silencio. Primero se interfería todo mensaje que tenían connotaciones políticas, así se tratase de informaciones del ámbito nacional, expresión de opiniones o, incluso, ciertas canciones.

Rubín promovió en los estrados judiciales un recurso de amparo solicitando la investigación de las interferencias. Sin embargo, la ANTELCO informó que no contaba con los equipos adecuados para determinar el lugar desde donde se realizan las interferencias, ni para evitarlas. Se presume que fue el propio Gobierno, a través de ANTELCO, el promotor de este hostigamiento.

Posteriormente la interferencia se extendió a todos los programas y finalmente, impidió la transmisión de la pauta comercial. Los anunciantes habían sido atemorizados para no hacer más propaganda a través de Radio Ñandutí. Si bien algunos aceptaron las presiones, muchos continuaron apoyando a la radio. Pero con la interferencia a la pauta comercial, se ahogó económicamente la resistencia.

El 14 de enero de 1987 Radio Ñandutí decidió cerrar por 90 días, ya que no se daban las mínimas condiciones para seguir con la transmisión. El 20 de febrero la policía le impidió la salida del país a Humberto Rubín y secuestró su pasaporte. Este debía viajar a España para participar en la “Jornadas por la democracia en el Paraguay”, organizadas por el Partido Socialista Obrero Español. “Por orden superior” se le prohibió a Rubín abandonar el país.

Pese a todo, Radio Ñandutí nunca fue totalmente silenciada. Cuando ya no pudo emitir, organizó festivales de música, paneles sobre temas políticos y encuentros de mujeres en su Fonoplatea. Como la policía impedía el acceso de la gente, también fueron suspendidas estas actividades. Entonces “Ñandutí” organizó un servicio de recortes llamado “Memoria Escrita” y comenzó a editar libros con el sello “Ñandutí vive”.

PERSECUCION Y CLAUSURA DEL DIARIO ABC COLOR

El 14 de julio de 1983 fue detenido el director del diario ABC, Aldo Zuccolillo. Estuvo recluido en la Penitenciaría Nacional, por espacio de 12 días. Se le había instruido sumario por negarse a proporcionar las fuentes de informaciones aparecidas en febrero, en el diario que dirige, con relación al juicio a la abogada Sarah Riva de Vasconsellos.

Zuccolillo fue nuevamente detenido y estuvo incomunicado, desde el viernes 16 de marzo de 1984, en el Cuartel Central de Policía. El 18 de marzo, el Ministro del Interior, Sabino Augusto Montanaro, señaló que el arresto de Zuccolillo fue dispuesto por él.

“(...) por la aparición en el matutino de la dirección del señor Zuccolillo, el día viernes, de un artículo irrespetuoso contra el Gobierno y altos funcionarios, que implica falta de consideración y mala educación, al emplazar al Ministro para que reciba en audiencia especial a un supuesto presidente del MOPOCO, como lo es el Dr. Casabianca”.

El 19 de marzo, el Dr. Jerónimo Angulo Gastón, asesor jurídico de ABC, interpuso un recurso de Habeas Corpus en favor de Zuccolillo. Montanaro expresó que la detención se sustentaba en el artículo 79 de la Constitución Nacional. La Jefatura de la Policía de la Capital no presentó a Zuccolillo ante la Corte Suprema de Justicia, el 20 de marzo. En la misma fecha, más de una veintena de abogados, encabezado por el titular del Colegio de Abogados del Paraguay, solicitó nuevamente el Habeas Corpus.

El 22 de marzo de 1984, a través de Resolución Nº 227, el Ministro del Interior dispuso la clausura por tiempo indeterminado de ABC. En el considerando se expresa que: “(...) el diario ABC Color ha violado sistemáticamente y con conocimiento de causa los preceptos de la Carta Magna, en un afán permanente de subvertir el orden público, poniendo en peligro la paz de la República y la estabilidad de las Instituciones, con la prédica diaria de opiniones de corte sedicioso, ya sea en sus editoriales o sirviendo de vocero permanente de grupos políticos irregulares, desprovistos de sustentos jurídicos e institucionales, promoviendo así un estado de confusión, de intranquilidad en la opinión pública y creando la alarma social (...).

Desde el 23 hasta el 28 de marzo de 1984. Aldo Zuccolillo, permaneció arrestado en su domicilio. José Luis De Tone, cronista de ABC, recuperó su libertad. El periodista había sido arrestado cuando la policía rodeó el local del matutino y se dio a conocer la clausura del diario dispuesta por el Ministerio del Interior.

El Diario ABC estuvo clausurado por cinco años. Reabrió sus puestas el 22 de marzo de 1989. Este año, el matutino, en coincidencia con los 25 años del golpe que trajo la democracia, también cumple 25 años de la reapertura.

SUSPENSIÓN DEL SEMANARIO AQUÍ

El juez Edgar Stanley suspendió definitivamente la publicación del semanario “Aquí” el 2 de enero de 1984. La resolución judicial se basó en la publicación de una serie de noticias consideradas como difamatorias. El fallo pone énfasis en que el semanario, aprovechando un error de imprenta cometido en el diario “Patria” sobre una ceremonia nupcial, hizo una publicación manifestando que “dos mujeres se habían casado en el Paraguay con el aval de la propia Iglesia”. La resolución apunta, que con la crónica fueron ofendidas dos familias honorables y que además se ridiculizó a la misma Iglesia Católica. La suspensión de “Aquí” se originó en un amparo promovido por el fiscal general del Estado, Dr. Clotildo Giménez Benítez.

COMENTARIO: En los casos mencionados están registradas solamente una pequeña parte de la represión a los medios de prensa, de los últimos años del stronismo. En realidad, las violaciones contra la libertad de prensa y de expresión fueron una constante durante el gobierno de Stroessner. Por ejemplo, en 1969 hubo una censura total de prensa y habían policías en cada periódico y radioemisora.

Toda crítica a los manejos políticos, a las violaciones a los derechos humanos, a la corrupción e inclusive toda información acerca de los problemas sociales significaba: “alentar la subversión”, “predicar el odio entre paraguayos” y “alentar contra el ambiente de paz, tranquilidad y orden que vive la República”.

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