Cuando una productora anunció, a finales del año pasado un supuesto show de Don Omar en San Bernardino, el cantante no tardó en expresar en sus redes sociales que se trataba de una “falsa publicidad”. La frase quedó casi como un chiste. Pero cuando se comunicó oficialmente el retorno del artista de reguetón a nuestro país, unas 25.000 entradas se agotaron en pocos días, por lo que debió agregar una segunda fecha. Algo prácticamente sin precedentes en la historia reciente de los conciertos realizados en Asunción.
Este era el marco de público y la expectativa que había en torno a Don Omar en la noche del viernes en el Jockey Club. Todo estaba listo para disfrutar de una gran fiesta, que fue ambientada previamente con DJ como Zuki y Frank, y shows como los de Hoohak, Jorsh, Gabo Viera y Los Verduleros.
Aproximadamente a la 1:20 de la madrugada, al son de “Dale don dale”, Don Omar hizo su aparición en escena, acompañado de ocho bailarines, cinco músicos y un DJ, y una puesta visual que incluyó pantallas led en casi todo el escenario, un importante despliegue de luces y pirotecnia.
El repertorio repasó viejos éxitos como “Dile”, “Mayor que yo”, “Pobre diabla”, “Salió el sol” y “Danza kuduro”. Los músicos desplegaron su talento, mientras Don Omar conversó con el público y repartió mensajes de superación.
Sin embargo, a menos de una hora de haberse iniciado el show, el artista se despidió al ritmo de “Hasta que salga el sol”, en medio del papel picado y la indignación.
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