En una declaración ante la prensa en el Ayuntamiento de esta ciudad donde comenzó el periplo asesino a unos 30 kilómetros al suroeste de París, Rabeh, del partido de izquierdas Generation.s afirmó que el autor seleccionó a las víctimas por su apariencia étnica.
"Su único crimen fue de tener unos rasgos raciales", señaló el alcalde refiriéndose a la niña de 12 años que recibió ocho impactos de bala y que se encuentra, dijo "entre la vida y la muerte".
"Un hombre fue víctima de una ráfaga de arma automática porque era magrebí", agregó el regidor, que consideró indudable el carácter "islamófobo" de estos actos.
Señaló que el autor de los hechos podía haber provocado una masacre mayor de no haber intervenido con rapidez las fuerzas del orden.
Rabeh denunció los "discursos que arman ideológicamente a los que son capaces de pasar a la acción" que a su juicio "son criminales y hay que denunciarlos como tal".
Sin nombrar a ningún partido, denunció a "ministros, candidatos a la presidencia, diputados" que "aseguran que todos los males de la sociedad son culpa de los arabo-musulmanes".
"Se lo hemos escuchado recientemente a políticos condenados por la justicia en numerosas ocasiones pero que siguen actuando libremente", dijo en una clara alusión a la candidata de la extrema derecha a la presidencia francesa Marine Le Pen, recientemente sentenciada por desvío de fondos del Parlamento Europeo, sentencia que recurrió al Supremo.
El diputado del departamento de Yvelines Laurent Mazaury aseguró que la masacre pudo ser peor porque tuvo lugar en un parque frecuentado por niños y en viernes, día de rezo musulmán, pero que se encontraba casi vacío por el temporal de lluvia y viento que sacudía el noroeste de Francia.
"Es un milagro", dijo en la televisión BFMTV el diputado, que se reunió con el ministro del Interior, Laurent Nuñez, y que consideró que todo apunta al carácter premeditado de la acción porque, según contó, había preparado en su domicilio una trampa con bombonas de gas para cuando acudieran los agentes a registrarlo.
Recordó que en la localidad de Coignières, donde fue arrestado, hay una mezquita y envió un mensaje de solidaridad a "todos los ciudadanos musulmanes que podrían haber sido víctimas de los disparos de ese individuo".
Agregó que en sus primeros interrogatorios el detenido "no ocultó que quería matar a personas que consideraba de origen extranjero" y que utilizó un arma de la Segunda Guerra Mundial rehabilitada.
Aunque indicó que todo apunta a que actuó en solitario, señaló que había preparado bien su acción, "con todos los medios para llevar a cabo una masacre".
El diputado independiente acusó también a una parte de la clase política de "avivar las ascuas y fracturar el pacto social para generar este tipo de monstruos".
"En este caso hablamos de la ultraderecha, pero el pasado fin de semana vimos que también actúa la ultraizquierda", dijo el diputado, que consideró que los servicios de inteligencia, punteros en el combate contra el terrorismo islamista, deben adaptarse al avance de estas nuevas formas de violencia.