Erradicación de la pobreza

Es evidente que cualquier plan para erradicar la pobreza debe apuntar a eliminar las causas que la producen en vez de invertir recursos en aplacar los síntomas. Si los síntomas de la pobreza, si sus efectos son graves y no permiten espera por tratarse de pobreza extrema, habrá que atender también a esos graves síntomas improrrogables, que revelan el riesgo de la supervivencia, como son la hambruna y las epidemias de enfermedades mortales, entre otros.

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También es evidente que la eliminación de los síntomas ofrece una imagen de eficiencia que tiene su rendimiento político, porque desaparecidos los síntomas más graves se provoca la sensación de que se ha ganado la batalla a la pobreza, pero es una sensación falseada porque en realidad no se han erradicado las causas de la pobreza, sino sus apariencias. Por eso, hace muchos años se llegó a la convicción de que el asistencialismo con limosnas o subsidios estatales no es efectivo, en muchos casos es también contraproducente, porque alienta la pasividad, la dependencia y el estancamiento de los pobres mientras reciben tales limosnas o subsidios. El famoso y reiterado adagio “no des pescado, sino enseña a pescar” sigue siendo expresivo.

Normalmente los planes gubernamentales de erradicación de la pobreza suelen identificar causas económicas, sociopolíticas, laborales, educativas, demográficas, geopolíticas, migratorias y algunos se acuerdan también de las causas culturales.

Estos análisis han podido ser suficientes cuando vivíamos en las sociedades nutridas con la economía de la producción/consumo, pero en la sociedad del conocimiento si queremos erradicar la pobreza de raíz la fuerza está radicalmente en la educación intensiva y actualizada, más aún está en la clave matriz de todo posible conocimiento y comprensión de la realidad, que además son aceleradamente cambiantes. La raíz está en la fuente fundamental de todos los conocimientos y de todas las competencias y esa fuente fundamental es el pensamiento. Nunca fue posible el desarrollo sin el pensamiento, aunque muchos pudieron sobrevivir sin pensar demasiado, cuando existían trabajos “mano de obra”, que requerían poco pensamiento. Todavía en el contexto de empleadas domésticas y amas de casa que las contratan, corre la expresión popular de si se trata de empleada “con pienso” o empleada “sin pienso”. En un mundo aceleradamente cambiante, tecnológico y de progresiva imbricación con los constantes descubrimientos científicos es impensable la supervivencia sin pensamiento.

Pensamiento es la acción y el efecto de pensar. Y no se trata de cualquier modo de pensar, hay pensamientos pasivos y activos, pensamiento científico y creativo, hay pensamiento lateral y sistémico, etc., pero también hay pensamiento mágico y pensamiento débil. Dicho de otro modo para abreviar, hay muchas formas de pensamiento y para salir de la pobreza hace falta pensamiento eficaz.

Decir que para salir de la pobreza hace falta educación es válido, pero no es suficiente, salvo que la educación enseñe verdaderamente a pensar y no únicamente con el pensamiento lógico (necesario) y barnices de pensamiento crítico, científico y creativo.

La enseñanza y el aprendizaje para manejar diversas formas de pensamiento son un desafío especialmente complejo en nuestras culturas paraguayas. No tenemos bien resuelto el bilingüismo con el guaraní, las otras lenguas autóctonas y el castellano. Y la relación entre pensamiento y lenguaje es genital.

Si no hay dominio de la lengua ni riqueza de vocabulario las posibilidades de pensamiento productivo de conocimientos y acciones transformadoras son muy limitadas. Si la lengua es principalmente lengua de lo concreto y tiene poca exploración en lo abstracto (como el guaraní), las posibilidades de pensar toda clase de realidades están notablemente reducidas. Bartomeu Melià suele decir que con el actual método de enseñar el bilingüismo se está muy cerca del “nihilingüismo”, es decir, que estamos dejando a la población sin poder dominar ninguna de las dos lenguas.

Tenemos que preguntarnos por qué en la historia del Paraguay no se ha destacado ningún filósofo, siendo que en otras ramas del saber, de las letras, la música y otras artes contamos con figuras egregias. Gracias al pensamiento ha habido paraguayos capaces de transformar la corriente de agua en energía eléctrica. No lo dudemos, no saldremos de la pobreza y el subdesarrollo produciendo mucha materia prima, porque no habrá desarrollo humano, social, económico, político… sin pensamiento.

jmonterotirado@gmail.com

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