La justicia tardó en llegar para dos hermanitas violadas y asesinadas

Publicación de ABC Color sobre la violación y el asesinato de las dos hermanitas, en 2012.Archivo, ABC Color

Después de siete años y medio, la justicia llegó para las hermanitas Lilian Luisa (8 años) y Luz Adriana Rotela Maciel (6), violadas y asesinadas en 2012. El caso estuvo dormido cuatro años hasta que se pudo demostrar científicamente la culpabilidad del sospechoso. Lo condenaron a la máxima pena, pero este estuvo vivo apenas 24 horas en prisión.

audima

No solo la ciudad de Minga Guazú, sino que todo el departamento de Alto Paraná y el resto del Paraguay amanecieron conmocionados aquel 5 de marzo de 2012 por el brutal asesinato de las dos hermanitas en una precaria casa del kilómetro 30 Monday.

Las criaturas estaban al cuidado de su hermana de 14 años, ya que su padre las había abandonado y su madre fue a trabajar a Argentina. Como toda adolescente, a la precoz tutora le gustaba compartir con sus amigos. Sin imaginar las consecuencias, la noche previa salió a bailar y dejó durmiendo a las dos niñas, pero con la puerta de la casa llaveada.

Marcos Aurelio González Sánchez en aquel entonces tenía 19 años. Era el vecino que supuestamente se preocupaba por las dos niñas.

Policías de Investigaciones y de Homicidios que siguieron el caso dijeron ayer que Marcos sabía que la chica de 14 años no iba a regresar esa noche junto a sus hermanitas, porque se iba a quedar a dormir con su novio. Entonces, Marcos se dirigió a saciar sus bajos instintos, porque sabía dónde estaba escondida la llave que abría la puerta.

La única evidencia recuperada en la escena fueron las muestras de vello púbico del agresor, que quedaron hasta entre las ropitas de las niñas. Entonces, los policías investigadores recogieron también muestras de vello púbico de al menos 16 vecinos sospechosos.

Sin embargo, como en aquella época no había rubro ni facilidades para hacer exámenes de ADN, los sobres con las muestras quedaron dormidos en la Fiscalía de Ciudad del Este hasta 2016, cuando la fiscala Karina Caballero Hellion reactivó la causa y urgió a sus superiores del Ministerio Público que pagaran a un laboratorio privado que llevó a cabo la trascendental prueba. El resultado fue contundente. El vello púbico encontrado en la escena era del vecino cariñoso Marcos Aurelio González Sánchez. Así, se libró una nueva orden de captura contra este, quien cayó preso exactamente cuatro años después del doble homicidio.

Como nunca demostró arrepentimiento, lo sentenciaron a 30 años, en un juicio que acabó el viernes último. A la noche siguiente, fue recibido a puñaladas y garrotazos en la cárcel de Ciudad del Este. Marcos murió el domingo de madrugada.

Lo
más leído
del día