"Estamos siendo atacados, necesitamos ayuda", dijo a Efe el manifestante Manodhya Jayaratne hacia las 2.30 hora local (20.30 del jueves GMT), cuando comenzaron los ataques contra los manifestantes.
Cientos de miembros de la Policía y militares trataron de dispersar a los manifestantes reunidos en la Secretaría Presidencial, que quedó en sus manos el pasado 9 de julio después de una de las jornadas más intensas de las manifestaciones.
Las fuerzas de seguridad buscaron retirar también varias tiendas de campaña de la protesta de Galle Face, epicentro del descontento por la aguda crisis económica que azota el país.
Wickremesinghe emitió anoche una orden a todos los miembros de las Fuerzas Armadas para que se preparen a "mantener el orden público" a partir de hoy.
CONDENA INTERNACIONAL
La violencia estatal contra los manifestantes ha desatado la preocupación de la comunidad internacional y de organizaciones esrilanquesas.
"Profundamente preocupado por las acciones llevadas a cabo contra los manifestantes de Galle Face en mitad de la noche. Pedimos a las autoridades moderación y acceso inmediato a los servicios médicos para aquellos heridos", dijo el embajador de Estados Unidos en Sri Lanka, Julie Chung, en Twitter.
La embajadora de Reino Unido en la nación isleña, Sarah Hulton, también expresó su preocupación y afirmó que su país "ha dejado muy clara la importancia del derecho a protestar pacíficamente".
La Asociación de Abogados de Sri Lanka (BASL, en inglés) condenó "fuertemente y sin reservas" el uso de la fuerza contra los manifestantes.
"Está claro que cientos de personal militar y policías han bloqueado el acceso a Galle Face e impedido que el público entre en la zona. Los abogados que intentaron entrar han sido bloqueados por las fuerzas de seguridad", denunció la organización en un comunicado.
La asociación afirmó que dos abogados fueron asaltados por miembros de la policía y el Ejército cuando intentaron actuar en su capacidad profesional.
ULTIMÁTUM DE 72 HORAS
El futuro de las protestas en Colombo es incierto, tras el ultimátum de 72 de Wickremesinghe para abandonar las varias acampadas y evacuar los edificios oficiales tomados por los manifestantes.
Ranil Wickremesinghe juró en la mañana del jueves como nuevo presidente tras obtener la mayoría de los apoyos en el Parlamento durante una votación secreta, en sustitución del depuesto Gotabaya Rajapaksa.
El exmandatario, acusado de ahondar la crisis económica con sus erradas políticas y principal blanco de las iras de los manifestantes, abandonó el cargo y huyó del país la semana pasada tras meses de manifestaciones.