Según explicaron las autoridades en un informe, luego de que varios agentes investigaran la amenaza, "se cancela la alerta de bomba", pues estos corroboraron la información con el subdirector de seguridad de Aerostar -empresa a cargo de las operaciones del aeródromo-, "quien notificó que todo estaba en completo orden.
De acuerdo con varios medios, fue una viajera quien avistó el teléfono móvil de una persona que estaba sentada a su lado al recibir un mensaje que leía "RIP" (Que descanse en paz), por lo que pensó que era una amenaza al avión, acudiendo a un asistente de vuelo para que revisaran el aparato.
Posteriormente, agentes adscritos a la División de Explosivos de la Policía y del aeropuerto se hicieron cargo de la investigación, culminando la misma en una falsa alarma.