Desde los primeros minutos, Balvin recorrió el escenario hexagonal en cada canción, interpretando fragmentos de temas como 'Con altura' y 'Qué pretendes', mientras conectaba con distintas zonas del público.
Aunque el repertorio incluyó canciones grabadas junto a artistas como Rosalía o Karol G, ninguna mujer subió al escenario como invitada durante el concierto, que estuvo marcado por la participación mayoritariamente masculina de los artistas convocados, en una larga secuencia de colaboraciones que dio paso a una extensa sucesión de invitados.
La velada en Bogotá reunió a músicos de distintas regiones del país. Desde Cartagena llegaron Dragón y Caballero; desde Santa Marta, Blindaje 10; y desde Medellín, Reykon, a quien Balvin dedicó palabras especialmente emotivas al destacar su disciplina y trayectoria.
Uno de los momentos más álgidos de la noche llegó con la aparición de Nicky Jam, quien interpretó una combinación de sus canciones más emblemáticas, desatando la ovación del público. Tras su actuación, Balvin aseguró que el próximo año "es el turno" de Nicky Jam y expresó su deseo de que sea él quien lo invite a compartir escenario en Bogotá.
El concierto continuó con la participación de invitados internacionales como De La Ghetto —a quien Balvin reconoció como uno de los primeros artistas puertorriqueños en abrirle las puertas— Cosculluela, Arcángel, Justin Quiles y Lenny Tavárez, entre muchos otros.
Uno de los momentos más emotivos fue la aparición del británico Ed Sheeran, quien interpretó 'Shape of You' y la balada 'Perfect', coreada por todo el estadio.
Otro de los momentos más íntimos de la noche se produjo cuando aparecieron en el escenario la esposa de Balvin, la modelo Valentina Ferrer, y su hijo Río, de cuatro años, quien apareció disfrazado de Spiderman, para interpretar 'Río', la canción que el artista dedicó a su familia.
El cantante contó al público que se trató de una sorpresa, pues no esperaba que ambos aparecieran en el escenario durante el concierto.
El cierre comenzó con 'Mi gente', mientras varias decenas de bailarines llenaban el escenario vestidos con iconos de la cultura colombiana —como el sombrero vueltiao, el personaje de la Marimondá del Carnaval de Barranquilla, las orquídeas, la figura de Juan Valdez, el jaguar y banderas nacionales— en una despedida que reafirmó el carácter festivo y colectivo de la noche.