La isla atraviesa una coyuntura crítica por su dependencia casi absoluta de las importaciones y su presidente, Anura Kumara Dissanayake, ya ha advertido del "grave déficit" de un sector ajustado en el que cualquier retraso logístico basta para interrumpir la red y colapsar el suministro programado.
Este es el primer miércoles festivo para los empleados públicos tras la decisión del Gobierno de instaurar una semana laboral de cuatro días para mitigar la actual crisis energética.
Esta medida está pensada para que los trabajadores no tengan que desplazarse a sus oficinas y así evitar el gasto de gasolina, lo que ya ha dejado hoy las calles de las principales ciudades con un tráfico notablemente menor al habitual.
Los consumidores podrán comprar combustible bajo un sistema de matrículas pares e impares a partir del jueves, en un intento por aliviar las colas en las gasolineras.
"Esperamos que la afluencia en las colas se reduzca a la mitad", afirmó el presidente de la Corporación del Petróleo de Ceilán (CPC), D. J. Rajakaruna, en unas declaraciones grabadas para los medios este miércoles.
Bajo este esquema, los vehículos con matrícula par repostarán los días pares y viceversa, en una búsqueda por terminar con las esperas críticas en las gasolineras a su apertura.
El Gobierno anunció el domingo la reactivación de un sistema basado en códigos QR para racionar la compra de combustible, con el que los ciudadanos deben registrarse en una página web del Gobierno para vincular su identidad a un código digital que los vincula a un vehículo para poder repostar combustible.
Las autoridades han fijado además límites semanales de combustible según el tipo de vehículo, que van desde cinco litros para motocicletas, 15 para automóviles y hasta 60 litros para autobuses.
Sri Lanka enfrenta una vulnerabilidad crítica por su dependencia externa y la obsolescencia de su única refinería, Sapugaskanda. Según informes comerciales de EE. UU., la planta solo cubre el 40 % de la demanda, obligando al país a importar el 60 % restante ya refinado.
Esta fragilidad se agrava por el "doble estrangulamiento" comercial en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo, que suma hasta 49 días de viaje a los buques; un retraso letal para una isla con escaso almacenamiento.
Ante la crisis, Colombo ha tenido que solicitar un recargo de emergencia a la India, su principal apoyo frente a una red de suministro que, según el Banco Mundial, depende de rutas críticas desde Emiratos Árabes, Singapur, Malasia y Rusia.