Moretti, imputado por negligencia junto a su esposa -también copropietaria- y en libertad condicional tras haber pasado dos semanas en prisión en enero, sufre según su médico "un estado depresivo reactivo a raíz del choque postraumático" sufrido tras el incendio.
Además muestra confusión y episodios de amnesia, lo que ha llevado a la fiscalía a posponer hasta una fecha aún no determinada la nueva comparecencia del imputado, prevista en principio para el próximo 7 de abril.
De acuerdo con el abogado de Moretti, Patrick Michod, su defendido es presa de "angustias regulares e incapacitantes", en un momento en el que está sometido a una fuerte presión mediática, con numerosos periodistas movilizados permanentemente junto a su domicilio.
El letrado también asegura que Moretti ha recibido amenazas de muerte, lo que contribuye a su estado de agitación y estrés.
Según los indicios reunidos, el incendio en una sala subterránea del bar repleta de gente que celebraba el Año Nuevo se originó a partir de las chispas de bengalas adheridas a botellas que prendieron la espuma insonorizante que cubría el techo del bar, desde donde las llamas se propagaron rápidamente por todo el local.