“Amir Hossein Jatamí, uno de los elementos terroristas del enemigo en los disturbios de enero, que junto con algunos otros manifestantes trató de tomar posesión de las armas en el centro al entrar en un centro militar y destruirlo, fue ahorcado esta mañana”, informó la agencia Mizan, del Poder Judicial.
El medio indicó que el ejecutado tomó parte en un ataque contra la base de la milicia basiji Kaveh en la calle Damavand de Teherán, que resultó destruida.
En el juicio, Jatamí fue condenado a muerte y a la confiscación de sus bienes, una sentencia que mantuvo el Tribunal Supremo, según Mizan.
Se trata de la cuarta ejecución de personas condenadas por su participación en las protestas de enero, después de que el 19 de marzo fueran horcados otros tres presos.
Las protestas antigubernamentales de enero, que pedían el fin de la República Islámica, fueron apagadas tras una brutal represión que causó la muerte de 3.117 personas, según el balance oficial.
No obstante, organizaciones de derechos humanos como la opositora HRANA, con sede en EE.UU., elevan esa cifra a más de 7.000, y continúan verificando otros 11.000 casos, mientras estiman en 53.000 los detenidos.
Irán es uno de los principales países del mundo en número de ejecuciones y en 2025 ahorcó a 1.500 personas, según datos de la ONU, lo que representa un aumento del 50 % de ahorcados respecto al año anterior.