En una conferencia con los integrantes de la Asociación de Prensa Extranjera en el Perú (APEP), Sánchez aseguró que, si gana la elección, está protegido frente a eventuales mociones del fujimorismo para destituirlo gracias a la coalición alcanzada con los partidos Ahora Nación (centroizquierda) y Obras.
El líder del partido Juntos por el Perú, que compite en nombre del encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022), quien ganó a Fujimori en los comicios de 2021, culpó a la hija y heredera política del exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000) de apoyar con sus votos en el Congreso la mayoría de destituciones de los últimos años.
Incluso la acusó de ser parte de un supuesto complot para derrocar a Castillo, quien cumple una condena de 11 años y 5 meses de cárcel por un fallido intento de golpe de Estado al tratar de impedir un tercer intento del Parlamento por destituirlo en apenas año y medio.
Así, se reafirmó en su promesa de liberar a Castillo, mientras que anticipó que forzará unas nuevas elecciones si Fujimori trata de asediar y obstruir su gobierno como hizo Castillo.
Para ello, dijo haber acordado con sus candidatas a vicepresidentes que dimitirán en bloque para no alargar la crisis como sucedió con las destituciones de Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) y Castillo después de que venciesen en las urnas a Fujimori.
En el ámbito exterior, Sánchez anticipó que retomará de manera plena las relaciones diplomáticas con Colombia y México, países con los que rompió lazos al máximo nivel después de que sus respectivos presidentes Andrés Manuel López Obrador y Gustavo Petro condenasen el encarcelamiento de Castillo y no reconociesen como presidenta a su sucesora, Dina Boluarte (2022-2025).
A su vez, aseguró que por razones de agenda no ha podido viajar para reunirse en esta campaña con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, y con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, con quien dijo que espera que pueda darse "el café Sánchez-Sánchez".
Sobre Brasil, el candidato señaló que ambos países están destinados a entenderse para construir un corredor ferroviario entre los puertos de Bahía y Chancay, lo que tildó como "una inmensa oportunidad para América Latina de potenciar el intercambio comercial con Asia-Pacífico".
"En realidad todo el Pacífico peruano puede ser la nueva Singapur", declaró al mostrarse a favor del desarrollo de los puertos, incluido el proyecto del puerto de Corío (sur), "que puede ser cinco veces más grande que Chancay", el terminal construido por la naviera estatal china Cosco. "Esta izquierda cree en el desarrollo y la economía", declaró.
En el plano geopolítico, el izquierdista rehuyó de alinearse con China o con Estados Unidos, pues aseguró que su administración no vetará la llegada de inversiones en función de su bandera, sino en base a estándares de comercio justo y equidad que permitan cooperación y transferencia de tecnología.
"Nuestra mirada internacionalista y de economía abierta se sustenta en el respeto y reconocimiento de las políticas de Estado que Perú tiene desde 1979: autonomía del Banco Central y estabilidad macroeconómica. Hemos conversado entre nuestras fuerzas políticas y validamos y defendemos la continuidad de Julio Velarde al mando del Banco Central", reiteró Sánchez.
"Hace unos días se dijo que tenemos la voluntad de expropiación y de estatizar activos de nuestros socios comerciales o cualquier otro bien privado. Nosotros lo descartamos de manera absoluta", señaló el congresista y exministro de Comercio Exterior y Turismo del presidente Castillo.