“Al parecer, la hipocresía y la doble moral siguen siendo hasta hoy rasgos característicos de la cultura política francesa”, denunció en X el portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Ismail Bagaei, quien citó una frase de Jean-Baptiste Poquelin (Molière), el dramaturgo y poeta francés del siglo XVII, en Tartufo o el impostor: "La hipocresía se ha puesto de moda".
Barrot sostuvo el viernes que la población iraní es "la gran perdedora de la guerra", tras el memorando de entendimiento firmado entre Washington y Teherán, al considerar que es un pueblo "atrapado entre la represión" estatal y los ataques de Estados Unidos e Israel.
En respuesta, Bagaei arremetió contra el ministro francés por haber guardado silencio durante la guerra lanzada el 28 de febrero por Israel y EE.UU. contra Irán.
"Usted guardó silencio cuando las ciudades iraníes eran brutalmente bombardeadas y ciudadanos inocentes eran masacrados en Minab, Teherán, Lamard, Isfahán y otros lugares, convirtiéndose de hecho en cómplice de los agresores", afirmó.
Bagaei sostuvo que las actuales críticas de París responden a los intereses políticos franceses y acusó al ministro galo de haber despertado "selectivamente" su conciencia para "dar lecciones sobre los derechos humanos de los iraníes".
Las afirmaciones de Barrot llegaron después de que la relatora de la ONU para Irán, Mai Sato, junto a otros expertos de Naciones Unidas, pidiera que el anunciado memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán no se olvide de abordar la situación de los derechos humanos en territorio iraní, donde continúa la represión a los civiles.
Los expertos lamentaron que el memorando se centre casi exclusivamente en la retirada militar, la reapertura del estrecho de Ormuz, compromisos nucleares y otras cuestiones estratégicas, mientras que el pueblo iraní, "que ha sufrido enormemente tanto por la agresión militar externa como por la represión interna, apenas es visible en este acuerdo".
Además, denunciaron que "desde que comenzó el conflicto a finales de febrero, las autoridades iraníes han actuado con dureza contra la disidencia", con miles de detenidos y al menos 42 ejecutados por cargos relacionados con espionaje y seguridad nacional.
Irán fue escenario de masivas protestas antigubernamentales en enero pasado que fueron sofocadas con una dura represión que se saldó con más de 3.100 muertos, según la versión oficial, aunque ONG opositoras como HRANA, con sede en EE.UU., cifran en más de 7.000 los fallecidos.
Las autoridades iraníes, que tacharon las manifestaciones de “disturbios” y “actos terroristas” orquestados por Israel y EE.UU., han ejecutado hasta ahora a al menos 20 manifestantes.