Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la mayoría de los 1,8 millones de gazatíes que siguen viviendo como desplazados internos viven en zonas expuestas a inundaciones que “podrían dañar los refugios, destruir las pertenencias que aún conservan las familias y obligarles a desplazarse de nuevo”.
La agencia de la ONU advirtió que los suministros disponibles en la Franja por las organizaciones humanitarias apenas cubren las necesidades invernales para un 17 % de los desplazados que necesitan asistencia de cara al invierno, mientras persisten las restricciones de las autoridades israelíes a la entrada de ayuda.
Por ejemplo, unos 8.600 kits de alojamiento de emergencia de la OIM están almacenados fuera de Gaza y preparados para su entrega, pero las autoridades de Israel siguen rechazando su entrada.
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La organización recordó que más de la mitad de las tiendas de campaña y refugios improvisados se encuentran en mal estado en la Franja.
Exigen entrada inmediata de ayuda
También pidió que se permita la entrada inmediata y sostenida de tiendas de campaña y kits de alojamiento con el fin de reforzar los refugios, reparar las viviendas dañadas y ayudar a las familias a buscar alojamientos más seguros.
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Estudios de socios de la OIM calcularon que unos 2.600 edificios donde se refugian desplazados gazatíes deben ser demolidos ante su precaria situación, y cerca de un millar requieren evacuación por falta de seguridad.