Humaitá, entre la memoria de la guerra y el camino hacia el futuro

La imagen muestra las ruinas de la iglesia de San Carlos de Borromeo en Humaitá, un sitio patrimonial importante.Gentileza

HUMAITÁ. La histórica ciudad de Humaitá, símbolo de la resistencia paraguaya durante la Guerra contra la Triple Alianza,(1864-1870) comienza a dejar atrás décadas de aislamiento con la construcción de nuevos caminos que prometen fortalecer el turismo y poner en valor uno de los mayores patrimonios históricos del país.

A orillas del río Paraguay, la ciudad de Humaitá guarda en su territorio ruinas, trincheras y antiguos sitios históricos que fueron campos de batalla y son consideradas valiosa reliquias de la historia paraguaya. El lugar fue escenario de algunos de los episodios más importantes de la Guerra contra la Triple Alianza, conflicto iniciado en 1864 y concluido el 1 de marzo de 1870.

Humaitá se convirtió en uno de los principales bastiones defensivos del Paraguay. Las fuerzas aliadas, integradas por Brasil, Argentina y Uruguay, consideraban que la caída de esta posición les permitiría avanzar rápidamente hacia Asunción y poner fin a la resistencia paraguaya.

Sin embargo, la defensa de Humaitá prolongó el avance enemigo y convirtió a la ciudad en uno de los símbolos de la resistencia nacional.

Entre los principales testimonios de aquella época se encuentran las ruinas de la iglesia San Carlos de Borromeo, construido durante el gobierno de Carlos Antonio López. El templo soportó los bombardeos de los buques aliados y, con el paso de los años, sus restos se transformaron en uno de los sitios históricos más emblemáticos de Ñeembucú.

El significado de Humaitá escrito en una madera ubicada frente al museo histórico, al fondo se ve las aguas del río Paraguay.

A pocos kilómetros se encuentra Curupayty, escenario de una de las mayores victorias paraguayas durante la contienda, bajo el mando del general José Eduvigis Díaz. Allí todavía pueden observarse vestigios de las antiguas trincheras utilizadas por las tropas paraguayas.

El cañón cristiano

En este contexto vuelve a cobrar protagonismo el denominado Cañón Cristiano, una de las piezas de artillería más emblemáticas de la Guerra contra la Triple Alianza. El cañón fue fabricado con el bronce de las campanas de iglesias paraguayas, fundido en La Rosada, en el departamento de Paraguarí, y utilizado posteriormente en la defensa del país.

Tras la guerra, la pieza fue llevada al Brasil como trofeo. El reciente anúncio del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva sobre la devolución del cañón a Paraguay generó expectativa en Ñeembucú.

Los pobladores de Humaitá consideran que, una vez concretada la devolución, el lugar natural para su exhibición debería ser la propia ciudad que fue escenario de aquella resistencia. La propuesta es instalarlo frente a las ruinas de la iglesia San Carlos de Borromeo, convirtiéndolo en un nuevo atractivo histórico y turístico.

Camino de todo tiempo

La historia no es el único motivo por el cual Humaitá vuelve a estar en el centro de la atención. Después de décadas de reclamos y movilizaciones de sus pobladores, comenzaron las obras para la construcción de la ruta que conectará Pilar con Humaitá y Paso de Patria.

Maquinarias en pista para la construcción de la ruta de pavimento tipo rígido en el Trayecto Humaitá Paso de Patria.

El proyecto contempla aproximadamente 40 kilómetros de pavimento rígido(Hormigón) entre Pilar y Humaitá y la continuidad del tramo hasta Paso de Patria, (25Km) lo que permitirá mejorar sustancialmente la comunicación terrestre con estas comunidades históricamente postergadas.

Las obras se ejecutan por etapas. El tramo Pilar-Humaitá está a cargo de la constructora Acaray, mientras que el sector Humaitá-Paso de Patria corresponde al consorcio Caminos del sur integrado por Benito Roggio e Hijos S.A y la constructora Heisecke S.A.

Para los habitantes de la zona, la nueva infraestructura representa mucho más que una carretera. Significa la posibilidad de abandonar definitivamente el aislamiento y abrir nuevas oportunidades para la producción, el comercio y, especialmente, el turismo.

Museo

Humaitá cuenta además con un museo donde se conservan y exhiben objetos y herramientas vinculados a las tropas paraguayas durante la guerra. La ciudad posee también un mirador desde donde se puede contemplar el paisaje del río Paraguay y el entorno natural que caracteriza a esta parte del departamento de Ñeembucú.

A estos atractivos se suman las ruinas de Humaitá, las trincheras de Curupayty, el lugar conocido como Ykua López, el Jardín de Madame Lynch, el sitio de la entrevista de Yataity Corá y otros escenarios vinculados a la contienda.

Las trincheras de Curupayty,un sitio histórico visitada a diario por cientos de turistas.

En Yataity Corá se produjo uno de los encuentros más recordados de la guerra, cuando el mariscal Francisco Solano López y el general argentino Bartolomé Mitre se reunieron en busca de una salida al conflicto. Las negociaciones, sin embargo, no prosperaron y la guerra continuó.

También forman parte de este patrimonio el lugar del primer hospital de sangre y otros sitios históricos que permanecen dispersos por Ñeembucú.

Hoy, Humaitá mira hacia el futuro sin renunciar a su pasado. La recuperación de su patrimonio histórico, la eventual llegada del Cañón Cristiano y la construcción de la nueva ruta pueden marcar un antes y un después para la ciudad.

Con mejores caminos, sus ruinas y los escenarios de los sitios históricos podrán estar al alcance de más visitantes nacionales y extranjeros.

La historia que durante décadas permaneció casi escondida detrás del aislamiento geográfico tiene ahora la posibilidad de convertirse en uno de los principales motores del desarrollo turístico de Ñeembucú.

Humaitá, aquella fortaleza que detuvo el avance de los ejércitos aliados, busca hoy abrir sus puertas al mundo a través de su historia, su patrimonio y un camino que finalmente comienza a acercarla al resto del país.

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