Desmoronamiento del arroyo Ferreira amenaza a familias del barrio Republicano

Desmoronamiento de una parte de la zona del asentamiento Guillermo Ocampos, ubicado alrededor del arroyo Ferreira.

Pobladores del asentamiento Guillermo Ocampos viven en zozobra permanente ante el avance del cauce hídrico tras cada lluvia. Denuncian promesas incumplidas de las autoridades y temen perder sus viviendas si no reciben asistencia urgente.

El temor a perderlo todo se instaló entre los pobladores del asentamiento Guillermo Ocampos, ubicado en el barrio Republicano de Asunción, tras el constante desmoronamiento de los bordes del arroyo Ferreira.

Las intensas precipitaciones registradas en los últimos días erosionan aceleradamente el terreno de las viviendas contiguas al cauce, dejando a varias familias en una situación de extrema vulnerabilidad.

Ante el inminente peligro de colapso de las estructuras, los vecinos de la zona urgieron la construcción de un muro de contención definitivo, una infraestructura que aguardan desde hace casi dos décadas.

“Durante las tormentas se va poco a poco nuestro terreno. Vinieron los responsables de hacer el muro de contención, nos prometieron que iban a hacer ese muro, todo esto antes de las elecciones, pero hasta ahora no pasa nada”, denunció Sonia Guerrero, una de las pobladoras afectadas.

Promesas de campaña e incertidumbre

La situación refleja una problemática estructural que arrastra el asentamiento desde su formación. Para los lugareños, la reubicación o el traslado no representan una alternativa viable debido a sus limitados recursos económicos.

“Hace 18 años vivimos en el lugar y desde ese tiempo que recibimos la promesa de que va a venir el muro. Nosotros no tenemos para salir de acá. No tenemos para pagar un alquiler, no tenemos un lugar para irnos”, lamentó Guerrero.

La afectada explicó que la propiedad pertenecía originalmente a su madre y que actualmente allí residen varios hermanos con sus respectivas familias: “Nosotros pensamos en rellenar de vuelta la zona, pero esa no es la solución. Necesitamos ayuda, que nos vengan a dar un poco de asistencia”.

El drama cotidiano va más allá de los daños materiales y comenzó a paralizar las actividades laborales y de subsistencia de las familias afectadas, quienes deben priorizar el resguardo de sus hijos y pertenencias ante cada alerta meteorológica.

“Tenemos miedo, no podemos dormir y hoy no pude ir a trabajar porque no pude dejarle a mis hijos. Además, marca lluvia hasta el sábado y corremos un gran riesgo”, relató con preocupación la pobladora.

El caso de la familia Guerrero no es aislado. Esta dramática realidad afecta de manera simultánea a numerosas viviendas asentadas a lo largo de las márgenes del arroyo Ferreira.

Con un pronóstico de lluvias continuas, los habitantes del asentamiento Guillermo Ocampos solicitan la presencia inmediata de autoridades municipales o del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) para mitigar el riesgo antes de que ocurra una tragedia.

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