El caballo del comisario

Qué más podemos decir sobre las movidas políticas en el Partido Colorado que a muchos sorprenden porque se dan llamativas alianzas y conversaciones entre sectores que en los últimos años se presentaron como antagónicos. “Icambiante la política”, decía un viejo zorro republicano que ilustra perfectamente esta reconfiguración del partido de gobierno.

Desde que la Constitución de 1992 revivió la figura del vicepresidente de la República, en todos los periodos hasta hoy, el segundo del Ejecutivo intentó llegar a ocupar el sillón presidencial. Esta genuina aspiración siempre desató algún alboroto en el gobierno. Podemos poner los ejemplos de Ángel Seifart, Luis María Argaña –quien terminó trágicamente asesinado a los pocos meses de asumir–, Yoyito Franco (quien completó el periodo), Luis Castiglioni, Federico Franco (asumió la presidencia tras la destitución de Fernando Lugo); Juan Afara, Hugo Velázquez y Pedro Alliana. Cada uno de ellos con las excepciones ya mencionadas intentó mudar su escritorio al Palacio de López y el único que lo logró fue el liberal Federico Franco, cuyo partido también tuvo que pagar el precio político y la falta de confianza de sus aliados naturales de la oposición por varios años.

En este periodo estamos observando algo un poco diferente. Un precandidato presidencial es nuevamente el vicepresidente, pero está –de momento– en el mismo barco que el presidente. En la mayoría de los casos el vicepresidente terminó fundando un nuevo movimiento para liderarlo y diferenciarse de la línea oficialista. Esa muestra obedece a que los presidentes no suelen terminar con un alto nivel de aceptación de la ciudadanía. Ese desgaste también hace que hasta la fecha nunca haya llegado a la presidencia el caballo del comisario, como se suele conocer al candidato del Ejecutivo.

Los ejemplos son bien concretos: el candidato de Juan Carlos Wasmosy fue Carlos Facetti, quien perdió en las internas de la ANR; Nicanor Duarte postuló a Blanca Ovelar, que fue derrotada por Lugo; el partido de Federico Franco postuló a Efraín Alegre y este cayó ante Horacio Cartes; HC aún en el poder postuló a Santiago Peña, quien perdió las internas contra Mario Abdo; el candidato de Abdo fue Arnoldo Wiens y fue cuando finalmente Peña logró su victoria electoral. Hasta hoy nunca el candidato del presidente de la República pudo sucederlo.

Parecería irónico que quien más soporte y estructura tiene, en realidad nunca haya llegado a suplir inmediatamente a quien lo apoyaba o lo eligió para sucederlo. No decimos que sea imposible, aunque la estadística creó casi una regla.

Alliana pasó en unos días de ser el kavaju de Cartes, al elegido por Santi Peña para pelear por la presidencia en el próximo periodo. El tiempo y el pueblo dirán si llega, o si nuevamente se cumple la regla.

arturo@abc.com.py

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