Verano: agua y vida

El verano y más aun el agobiante calor hace que las personas busquen desesperadamente maneras de aplacarlo. Los más pudientes optan por tomarse un mes en el extranjero, en playas caribeñas. Luego está la franja que viaja a Brasil o Uruguay, quizás Argentina, a su vez también divida en categorías de poseedor de departamento o los que hacen vaquita entre familias amigas a modo de compartir los gastos.

Otro grupo hace turismo interno. Encarnación es una ciudad que se promociona mucho desde la creación de la Costanera, pero también hay otros puntos no tan distantes de Asunción y más económicos.

Por otro lado, cada vez más gente invierte en una piscina en su casa, decisión acertada cuando las temperaturas se elevarán aún más. A esto sumémosle que se está poniendo de moda instalar una ducha en el patio (igual sin tener piscina), a modo de refrescarse cada tanto en el jardín. A su vez, un gran porcentaje tiene pileta de las más económicas o construida rudimentariamente. Y si entramos todavía más a nivel popular, hay clásicos infaltables como la latona para los pequeños o, para los adultos, ducharse a cada rato, empaparse con la manguera.

Para toda posibilidad y estilo, sin distinción de clases sociales hay un elemento invariable: el agua. Un recurso tan preciado como despreciado por aquellos que la contaminan o despilfarran criminalmente.

Los balnearios públicos lamentablemente no gozan de confianza en cuestión de salubridad. No hay proyectos ni intención política de construir piletas públicas en la ciudad. Es un derecho no reclamado popularmente y por eso no ejecutado a nivel oficial. Con esto disminuiríamos la enorme cantidad de niños y jóvenes que vagabundean y que están peligrosamente aburridos. Eso sería prevención, control, salud, cultura.

Cabe resaltar en este espacio que todavía quedan lugares de aquel Paraguay de arroyos y nacientes, algunos se están promocionando a full por las redes para bien y para mal, y allá van en grupos. Una chica a quien un cronista televisivo le preguntó qué pensaba del lugar, contestó alegremente que era lindo y selló con un “¡vamo a chupar!”, eso fue lo que le inspiró la naturaleza en su máxima belleza. Trajo, sin embargo, en su pobre respuesta, un buen punto a colación: el problema de los inadaptados que se instalan con ruidos molestos, basura y borracheras. No sé si habrá control de las autoridades en estos lugares (Ministerio del Ambiente, municipalidad, gobernación), pero si no hay, las personas respetuosas y sanas que llegan tienen que repudiar, denunciar y si es posible expulsar a quienes mancillen estos recintos naturales. La unión hace la fuerza. Hay que pensar en estrategias de antemano e ir munidos de teléfonos donde pedir ayuda.

Que el intenso calor de las vacaciones nos haga recapacitar sobre “el oro líquido”. Ser privilegiados en recursos no nos salva de perderlos. Leamos sobre el tema, veamos buenos videos, hay información de sobra en internet. No debemos mal utilizar los recursos naturales, no son inacabables. El agua hoy vale más que el petróleo.

En la forma que sea, yendo al mar, en los arroyos, la ducha o la canilla, el agua tiene el mismo valor para curar y para vivir. “Olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la vida son uno mismo” (Jacques Costeau).

lperalta@abc.com.py

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