CIUDAD DEL VATICANO (EFE). Francisco se convertirá en el primer pontífice en viajar a Irak, del 5 al 8 de marzo, un viaje que siempre deseó para mostrar su cercanía a la comunidad cristiana perseguida y casi aniquilada tras la invasión del EI, y para ello viajará a Mosul, Erbil y Qaraqosh.
“El papa va a ver un milagro. No verá la destrucción, una ciudad en ruinas, sino que verá cómo los cristianos de Qaraqosh se han puesto manos a la obra y han reconstruido su ciudad”, explica la española María Lozano, portavoz internacional de la Asociación pontificia Ayuda a la Iglesia necesitada (ACN, en sus siglas en inglés).
Lozano asegura que “casi el 80% de las casas están en su fase final de reconstrucción y el 50% de la población ha vuelto a una zona que durante años fue símbolo del yihadismo, del terrorismo y de la muerte”.
En 2003, se calculaba que había en la región unos 1,5 millones de cristianos y en la actualidad son unos 300.000.
Minorías
Los cristianos, yazidís, shabak, kakais y turcomanos son algunas de las minorías más destacadas que han convivido durante largo tiempo con los musulmanes en Irak, a donde el papa realizará una histórico viaje del 5 al 8 de este mes de marzo.
La mayoría de estos grupos, presentes en el país durante cientos y algunos incluso miles de años, viven en la provincia de Nínive, una zona de historia y cultura milenarias surcada por el río Tigris y situada a unos 400 kilómetros al noroeste de Bagdad.
Acostumbradas a la intolerancia y los prejuicios, estas minorías han sido objeto de persecución por el imperio Otomano, el régimen de Sadam Husein, los terroristas de Al Qaeda, aunque la violencia contra ellos llegó a extremos desconocidos con los yihadistas del Estado Islámico (EI).
Durante los cinco años de “califato islámico” en su territorio (2014-1019), el EI dejó un reguero de ejecuciones, decapitaciones, violaciones y otras brutalidades que obligaron a los civiles a abandonar en masa sus hogares para buscar refugio en el Kurdistán.
En los últimos tiempos han ido regresando muy lentamente.
Se estima que la cifra de cristianos en Irak, en su mayoría caldeos y asirios, se ha ido reduciendo en los últimos años.
Según ACN, además de provocar el éxodo de los cristianos, los yihadistas del EI destrozaron las ciudades: 14.936 casas de cristianos fueron dañadas, 1.009 destruidas totalmente y 3.270 quemadas. Han vuelto a la llanura de Ninive el 45,53 % de los cristianos, un total de 9.176 familias de las 20.152 que había antes de 2014.
Pero además, los terroristas del EI destruyeron el enorme patrimonio cristiano con 369 iglesias y conventos dañados, 34 de ellos totalmente destrozados y 132 quemados.