Según el documento, se trata de "una medida de respuesta a la decisión aprobada anteriormente por la parte rumana".
El Gobierno de Rumanía anunció en abril pasado la expulsión de diez diplomáticos rusos por su implicación en "actividades y acciones que contravienen las provisiones de la Convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas", según informó el Ministerio de Exteriores rumano en un comunicado.
Rumanía se sumó así a otros países de la Unión Europea que han expulsado a diplomáticos de la embajada rusa de sus territorios al acusarles de estar involucrados en actividades de espionaje.
Moscú en aquella ocasión respondió también con reciprocidad.
En agosto, Bucarest volvió a declarar como 'persona non grata' a un empleado de la embajada rusa y le dio una semana para abandonar el país.