"Algo que nos preocupa especialmente son los actos de espionaje. Hoy sabemos que hay ciertos Estados que pueden impedir a otros el acceso al espacio, degradar satélites (...) El espacio se convierte en un campo de confrontación", advirtió la jefa de Gobierno, sin citar de qué Estados se trata.
La primera ministra gala hizo estas declaraciones en la apertura del 73º Congreso Internacional de la Austronaútica, que se celebra hasta el 22 de septiembre en París y donde se reúnen las principales agencias espaciales y centenas de expertos, investigadores e ingenieros.
"La prioridad estratégica es que mantengamos, junto a Europa, la autonomía estratégica de acceso al espacio", manifestó, y alegó que para lograr ese objetivo es preciso "medios (económicos) robustos y una investigación puntera".
Como ejemplo de la ambición europea y francesa, Borne abogó por completar los programas de satélites Galileo y Copérnico para crear "un sistema de comunicación espacial blindado", que consideró "imperativo" para la seguridad nacional y muy beneficioso para los ciudadanos europeos, pues contará con una mejor red de comunicación.
Entre otros proyectos, Borne citó el plan de cohetes espaciales Ariane 6, cuyo principal objetivo es reducir a la mitad el precio de la puesta en órbita de los satélites para competir con la lanzadera estadounidense SpaceX.
Estos cohetes están desarrollados y fabricados por Arianespace, propiedad de ArianeGroup (filial a partes iguales de Airbus y Safran).
La inversión de los 9.000 millones de euros anunciados por la primera ministra se destinará a la investigación y a la industria aeroespacial.