“Hoy se cumplen 33 años de la victoria de la Revolución y la Justicia rumana se empeña en encubrir a los asesinos de quienes en 1989 se sacrificaron por nuestra libertad”, señala el texto, que rechaza la versión del sumario del proceso por aquellos hechos que comenzó en 2019 en los tribunales de Rumanía.
Según la Fiscalía rumana, los supuestos “terroristas” que asesinaron a centenares de personas entre el momento del derrocamiento del dictador Nicolae Ceausescu el 22 de diciembre y su fusilamiento el Día de Navidad de 1989 nunca existieron y fueron una invención de las autoridades que tomaron el poder.
Los firmantes de la carta abierta sostienen que esos “terroristas” sí existieron, y aseguran que hay pruebas suficientes para determinar que fueron agentes de la policía política (Securitate), fieles a Ceausescu, que disparaban contra los revolucionarios.
“El sumario ha enviado a juicio a solo tres acusados, lo que garantiza la impunidad de los agentes de la Securitate que dispararon después del 22 de diciembre”, dice el texto, iniciado por Andrei Ursu, hijo del disidente Gheorghe Ursu, asesinado en 1985 bajo custodia de la Securitate.
Uno de los tres inculpados es el primer presidente de la Rumanía poscomunista, Ion Iliescu, de 92 años.
Según los fiscales, las nuevas autoridades encabezadas por Iliescu crearon deliberadamente confusión y pánico en las calles para asegurarse el control del poder, algo que rechazan los historiadores que firman la carta.
Entre los académicos firmantes están, entre otros, Dennis Deletant, de la Universidad de Georgetown (EEUU), Lavinia Stan, de la Universidad de St. Francis Xavier (Canadá); Mark Kramer, de la Universidad de Harvard (EEUU) y Stefano Bottoni, de la Universidad de Florencia (Italia).