Los hechos se registraron en el municipio de Apodaca, en las afueras de Monterrey, capital del estado, y ocasionaron una intensa movilización policíaca.
De acuerdo con los primeros informes, se realizó el hallazgo de los cuerpos en una calle que se ubica a un costado de un arroyo.
Las seis personas habrían sido privadas de la libertad y sus cuerpos mostraban huellas de tortura, además de que se encontraban descalzos y atados con cuerdas de pies y manos.
Al parecer, sus ejecutores los trasladaron hasta el sitio en dos vehículos, posteriormente los hincaron y les dispararon en la cabeza.
Hasta el momento, no se ha proporcionado la identidad de las víctimas, que tendrían entre 30 y 35 años.
Cada uno de los fallecidos presentaba un disparo en la nuca lo que los habría privado de la vida de forma instantánea.
Se desconoce el motivo de la ejecución; sin embargo, podría estar relacionado con los enfrentamientos entre grupos rivales por la venta de droga en la zona.