El portavoz del ministerio de Justicia filipino, Mico Clavano, confirmó el martes que la detención se produjo finalmente el pasado viernes, 7 de julio, después de que él mismo "sucumbiera a las presiones y se entregara voluntariamente a la Oficina Nacional de Inteligencia (NBI, en inglés)".
Bundoquin, que presentaba un programa en una emisora en un radio local de la provincia filipina de Mindoro Oriental crítico con las autoridades locales de su región, fue tiroteado por dos pistoleros en una motocicleta la madrugada del pasado 31 de mayo.
El periodista sufrió una herida de bala mortal en la cabeza y tres más en otras partes del cuerpo.
Uno de los verdugos de Bundoquin murió por presuntos disparos de la policía, mientras que el otro pistolero, el sospechoso ahora detenido, consiguió escapar.
A pesar de haber recibido amenazas de muerte, Bunduquin había denunciado abiertamente la mala gestión sobre un reciente vertido de petróleo que afectaba a la provincia, las apuestas ilegales y la corrupción política que anida en Mindoro.
Hasta ahora, las autoridades filipinas habían guardado silencio sobre la operación ante la inquietud de la opinión pública, ya que se desconocía el paradero del sospechoso huido.
Los investigadores están estudiando si las denuncias radiofónicas de Bunduquin o una disputa personal pudieran ser los motivos de su asesinato, según declaró el pasado mes el jefe de la policía provincial de Mindoro Oriental, el coronel Samuel Delorino.