En una rueda de prensa tras una reunión a tres bandas, el titular de Defensa de Estonia, Hannu Pevkur, su homólogo letón, Andris Sprūds, y el ministro de Lituania, Arvydas Anusauskas, indicaron que la línea de defensa implicaría municiones y armas preposicionadas, posiciones defensivas y unidades de reacción rápida para hacer frente a cualquier posible agresión transfronteriza.
Los ministros de Defensa mencionaron, asimismo, la compra por parte de cada uno de los países bálticos del Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad (HIMARS), capaz de alcanzar objetivos dentro de Rusia o Bielorrusia.
Anusauskas consideró importante que los tres países organicen entrenamientos conjunto, operaciones de mantenimiento y ejercicios para los sistemas móviles de artillería de cohetes.
Pevkur dijo que no ve "un cambio democrático en Rusia", al ser preguntado sobre declaraciones de algunos altos cargos europeos, inlcuida la primera ministra estonia, Kaja Kallas, acerca de la posibilidad de un enfrentamiento entre Rusia y la OTAN en unos años.
En todo caso, construir la línea de defensa tomará varios años y requerirá medidas como la adquisición de terrenos privados en la frontera o cerca de ella para instalaciones militares, recalcó.
Al mismo tiempo, descartó la construcción de campos minados como parte de la línea de defensa.
"Las minas terrestres no son una herramienta mágica para evitar la guerra, nuestro Ejército dice que tenemos muchas alternativas", dijo.
Los campos minados podrían hacer que los bosques del país en la frontera sean inseguros para uso recreativo, señaló.
Preguntado sobre si Letonia denunciaría la Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción, Sprūds dijo que las Fuerzas Armadas de Letonia presentarán un informe sobre esta cuestión el próximo día 22, tras lo cual el Gobierno adoptará una posición.
También dijo que Letonia posee actualmente minas antitanque y antipersonal que "podría utilizar en caso de emergencia".
El Ministro de Defensa de Estonia consideró que cualquier desviación de la prohibición global de las minas antipersonal podría causar preocupación entre los aliados más cercanos de los países bálticos que han firmado o accedido a la prohibición de las minas.