"Los seis pescadores fueron rescatados y se encuentran a salvo, también fueron arrestados tres piratas", dijo a EFE el portavoz de la Marina esrilanquesa, Gayan Wickramasuriya.
La nación isleña dio ayer la voz de alarma tras perder el contacto con el barco pesquero Lorenzo Putha-4 cuando se encontraba al norte de Seychelles, frente a la costa oriental de África, tras haber zarpado el pasado 12 de enero de Sri Lanka.
El Gobierno de Sri Lanka buscó entonces la colaboración de las Fuerzas Marítimas Combinadas (CMF, en inglés), una coalición formada por 39 países que tiene como objetivo proteger el flujo comercial y mejorar la seguridad marítima en las diferentes regiones donde tiene presencia.
"Seguimos la pista del pesquero y vimos que primero se dirigió hacia Somalia y luego se desvió hacia Seychelles, (así que) informamos a todos los países en esta zona para ayudar con la operación de rescate", dijo.
Una embarcación de la guarda costera de Seychelles identificó al barco secuestrado y condujo una operación de rescate.
El secuestro del navío se produce en un momento de creciente inseguridad del tráfico marítimo, especialmente en el mar Rojo y el golfo de Adén por los ataques de los rebeldes hutíes contra buques comerciales vinculados a Israel.
Sin embargo, los piratas somalíes también han llevado a cabo ataques contra buques en el mar Arábigo en los últimos meses.
Sri Lanka vivió un episodio similar en 2017, cuando piratas somalíes secuestraron un petrolero con ocho tripulantes esrilanqueses que fueron puestos en libertad horas más tarde tras intensas negociaciones.