Entre los 18 imputados se encuentra el entonces director de la cárcel, que fue cesado pocas horas después junto al director general de los servicios especiales y el de inteligencia general, ambos pertenecientes al departamento de Seguridad Nacional.
Los fugitivos eran Raed Touati, Ala Ghazouani, Nader Ghanmi, Ahmed Melki (alias “El somalí”) y Ameur Balâazi; estos dos últimos fueron condenados por los asesinatos de los políticos de izquierda Chokri Belaïd y Mohamed Brahmi en 2013.
El 7 de noviembre cuatro de ellos fueron localizados "atrincherados" en la montaña de Boukornine, a una treintena de kilómetros de la capital, mientras que El somalí fue capturado gracias a la colaboración ciudadana en el barrio de Ettadhamen, uno de los más superpoblados de la ciudad.
Melki fue sentenciado en 2017 a 24 años de prisión por su participación tres años antes en una operación terrorista en Raoued, suburbio de Túnez, en el que murió un agente de la Guardia Nacional y siete supuestos yihadistas, entre ellos Kamel Gadhgadhi, líder del grupo salafista local Ansar Al Sharía. Por su parte, Touati fue condenado a pena capital hace un año aunque existe una moratoria de su aplicación desde la década de los noventa.
Tras su detención, el presidente Kais Said- que se arrogó plenos poderes en julio de 2021 "para preservar la paz social"- denunció la complicidad de individuos desde el extranjero y del interior del territorio en "una operación planificada desde hace meses" para huir de la que se considera la cárcel más segura del país.
Un informe publicado en 2021 por el laboratorio de ideas International Crisis Group reveló que el país magrebí había registrado una importante disminución de los actos terroristas desde 2016, pese a la falta de prevención y una política represiva, mientras 2.200 personas se encontraban encarceladas en virtud de la ley antiterrorista y una decena de yihadistas habían sido extraditados desde el extranjero.
Después de la caída del régimen de Zine El Abidine Ben Ali en 2011, miles de tunecinos se unieron a grupos yihadistas- incluido el Estado Islámico (EI)- en Irak, Siria y la vecina Libia, convirtiéndose en el primer "exportador" del mundo con cerca de 5.000 individuos según un estudio de Naciones Unidas.
En 2015 Túnez sufrió una cadena de atentados en su territorio en el que murieron 72 personas, 60 de ellas turistas extranjeros, y desde entonces se encuentra bajo estado de emergencia.