El fuego se prolongó durante horas y movilizó a casi una veintena de dotaciones de bomberos, destruyó o dañó más de mil viviendas construidas principalmente con chapa y otros materiales ligeros, lo que favoreció la rápida propagación de las llamas, según datos del servicio de bomberos de la capital y organizaciones humanitarias.
Autoridades gubernamentales confirmaron a EFE que por el momento no se han registrado víctimas mortales.
La Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) señaló en redes sociales que más de 1.500 refugios quedaron destruidos y que "miles de personas se han visto afectadas".
Los equipos de emergencia estiman que miles de residentes han perdido sus hogares y todas sus pertenencias. Muchos recorrían hoy los pasillos calcinados en busca de objetos recuperables mientras organizaciones humanitarias distribuían comida y agua, según reportaron medios locales.
UNICEF Bangladés expresó también su "profunda preocupación" por el impacto del incendio en los niños y las familias del asentamiento, y difundió imágenes aéreas en las que se apreciaban hectáreas de viviendas calcinadas.
Korail, enclavado entre los barrios acomodados de Gulshan y Banani, abarca unas 65 hectáreas y alberga —según estimaciones de las autoridades— a unas 60.000 familias.
Entre sus residentes hay trabajadores informales, migrantes internos y miles de desplazados por inundaciones, tormentas ciclónicas y la erosión de los ríos, un tipo de "refugiado climático" que Bangladés registra en número creciente en la última década.
Las autoridades han habilitado albergues temporales y continúan evaluando la magnitud de los daños, mientras crece la presión para mejorar las condiciones de seguridad en los asentamientos informales del país, donde los incendios son frecuentes debido a la precariedad de las construcciones y a la falta de infraestructuras adecuadas.